Un poemario que fusiona dos etapas de la voz de Gabriel Celaya: los combativos Cantos íberos (1954) y una selección de Otros poemas extraídos de Lo que faltaba (1966), unidos por la obsesión de nombrar a España desde su materia, su gente y…
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Un poemario que fusiona dos etapas de la voz de Gabriel Celaya: los combativos Cantos íberos (1954) y una selección de Otros poemas extraídos de Lo que faltaba (1966), unidos por la obsesión de nombrar a España desde su materia, su gente y su lengua.
Este volumen reúne dos tandas de poemas escritos por Gabriel Celaya a lo largo de más de una década, presentadas por el propio autor como los dos extremos de un mismo arco de tensión. La primera parte, Cantos íberos (1954), nace en años de furor y esperanza y se construye con un verso martilleante, cargado de rimas agudas, que busca deliberadamente un efecto de impacto: es la poesía entendida como herramienta, como ‘arma cargada de futuro’, enlazada con la tradición que va de los ilustrados y la Generación del 98 hasta los poemas de urgencia de Vallejo y Neruda. Desde ahí, Celaya interroga a España no como problema abstracto sino como entraña vivida: la arcilla de los alfareros de Salvatierra de los Barros, la figura de Sancho Panza como encarnación del pueblo trabajador, el idioma castellano hablado y masticado como materia física, o el diálogo fraterno con el Arcipreste de Hita se convierten en imágenes de una identidad ibera que el poeta se niega a juzgar desde fuera porque, dice, ‘soy en ella y ella en mí’. Hay también un llamado colectivo a la acción —‘Camaradas, todo está por inventar’— y una reflexión sobre el deber y el peligro moral de la lucha y la violencia. La segunda parte, Otros poemas, extraída de Lo que faltaba (1966) y depurada por el autor para esta edición, adopta un tono más laxo, casi de crónica, dejando solo aquellos textos cuyo interés trasciende la anécdota que los motivó. El conjunto ofrece un recorrido por la poesía social española de posguerra: un canto insistente, físico y comprometido sobre lo que significa nombrar, habitar y transformar un país.