Una novela coral ambientada en el carnaval de Cádiz que, a través de varias voces entrelazadas, levanta el telón sobre la cara oculta de las comparsas: envidias, adicciones, traiciones y la obsesión por la fama efímera de febrero.
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Una novela coral ambientada en el carnaval de Cádiz que, a través de varias voces entrelazadas, levanta el telón sobre la cara oculta de las comparsas: envidias, adicciones, traiciones y la obsesión por la fama efímera de febrero.
«Carnaval de ojos negros» arranca con un escritor gaditano atrapado por su propia ciudad, incapaz de escribir sobre otra cosa que no sea Cádiz, hasta que un contacto anónimo y receloso —un postulante de comparsa harto de ser tratado como un don nadie— le ofrece destapar los entresijos sucios del mundo carnavalesco a cambio de discreción. Ese encuentro, cargado de miedo y desconfianza, se convierte en la semilla de un libro que el propio narrador terminará escribiendo. A partir de ahí, la novela se despliega como un mosaico de testimonios y escenas: un veterano de la fiesta, encerrado en su despacho entre trofeos y recuerdos, vuelca de madrugada su rencor y sus celos hacia el hijo que lo ha superado en las tablas, escondido tras un perfil anónimo desde el que azota en redes sociales a quien lleva su propio apellido convertido en enemigo. En paralelo, un cantante apodado el Palermo relata en el diván de un terapeuta su vertiginoso ascenso desde la cantera hasta la élite de una comparsa de éxito, el vértigo de la fama local, las drogas como combustible para sostener galas sin fin, y la caída en desgracia tras un cambio de dirección que lo margina, lo empuja a un estallido de violencia y lo condena al ostracismo dentro de un gremio pequeño, cerrado y implacable con quien cae. Con un lenguaje que mezcla el habla popular gaditana, el pulso del reportaje y la introspección confesional, la obra retrata el carnaval no como fiesta luminosa sino como un escenario de ambición, jerarquías no escritas, lealtades rotas y una ciudad que se reconoce a sí misma en cada comparsa, cada rumor y cada aplauso.