Tras la muerte de su esposo Modou, la maestra senegalesa Ramatoulaye escribe una larga carta a su amiga de infancia Aïssatou, confinada en el duelo ritual que exige su religión.
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Tras la muerte de su esposo Modou, la maestra senegalesa Ramatoulaye escribe una larga carta a su amiga de infancia Aïssatou, confinada en el duelo ritual que exige su religión. Entre versículos coránicos, ceremonias fúnebres y el desfile de parientes y curiosos, va desenterrando una traición silenciosa: años atrás Modou tomó una segunda esposa, mucho más joven, y abandonó en los hechos a la familia que había construido con ella. La carta se convierte así en confesión, ajuste de cuentas y crónica de una vida compartida.
Escrita en forma de carta-diario dirigida a Aïssatou, amiga desde la infancia, la narración de Ramatoulaye arranca en el instante en que recibe la noticia de la muerte repentina de su marido, Modou Fall. A partir de ahí reconstruye, día a día, el ritual del duelo musulmán en el Senegal urbano: el traslado al hospital, el lienzo blanco, el cortejo funerario, las visitas de condolencia que se multiplican durante cuarenta días, las cuñadas que reparten alabanzas y recogen dinero, los cantos del Corán y el ir y venir interminable de parientes, vecinos y desconocidos. En medio de ese ceremonial colectivo, Ramatoulaye debe compartir el luto con Binetou, la joven segunda esposa de Modou, una adolescente empujada al matrimonio por su propia madre. La revisión legal de los bienes del difunto —el Mirasse— destapa además el verdadero alcance de la traición: deudas, una casa hipotecada, una familia entera sostenida en secreto mientras la primera esposa y sus doce hijos quedaban relegados. A partir de ahí el relato retrocede en el tiempo para recuperar los orígenes de esa historia de amor: el encuentro juvenil en la escuela normal de Sébikotane, el noviazgo epistolar durante los años de estudios de Modou en Francia, la boda sin dote celebrada contra la voluntad de la familia de Ramatoulaye, y en paralelo el matrimonio igualmente controvertido de Aïssatou, hija de un orfebre, con el médico Mawdo Bâ, de origen noble. A través de recuerdos de fiestas, playas, comidas campestres y de la educación recibida en una escuela colonial que las formó como una nueva generación de mujeres senegalesas, el texto entreteje la crónica íntima de un matrimonio roto por la poligamia con una reflexión más amplia sobre la condición femenina, el peso de la tradición, la amistad entre mujeres y los límites y posibilidades de la emancipación en la sociedad senegalesa de posguerra e independencia.