Cartas a mi novia, de J. M. Sarmiento, reúne once cartas en las que un narrador sin nombre le escribe a la mujer que ama para reconstruir, de principio a fin, la historia que compartieron.
Descargar
Cartas a mi novia, de J. M. Sarmiento, reúne once cartas en las que un narrador sin nombre le escribe a la mujer que ama para reconstruir, de principio a fin, la historia que compartieron. Del escepticismo inicial ante el amor al deslumbramiento, del primer beso en una calle cualquiera de diciembre a las discusiones que empiezan a repetirse, el libro avanza como una confesión íntima escrita en voz baja y en desorden emocional. Su título alterno, según admite el propio narrador, pudo haber sido Confesiones: lo que ofrece no es una crónica ordenada, sino el intento de un hombre por explicarse a sí mismo cómo llegó hasta aquí y por qué no logró quedarse.
Un hombre decide sentarse a escribir. No quiere una novela ni un diario: quiere cartas, breves, dirigidas a una sola lectora. Así arranca Cartas a mi novia, obra epistolar de J. M. Sarmiento publicada en México en 2016, compuesta por once entregas numeradas que van de la “Declaración de intereses” inicial hasta un “Recapitulando” que se abre muchos años después.
El narrador comienza por el final de otra historia. Antes de conocerla, dice, había concluido que el amor verdadero no existía: una relación anterior lo dejó convencido de que su corazón estaba muerto, o al menos dormido, y sus días se reducían a despertar por obligación laboral. La aparición de ella rompe esa inercia. Lo que sigue es un inventario minucioso de la memoria compartida: la tarde de calor en que la encontró recién despierta en su casa rentada; la investigación casi detectivesca de sus canciones favoritas, su color, el chocolate de cajeta y nuez; el café donde compartieron frappés y crepas entre adornos de manzana y canela; el beso bajo un poste solitario que terminó con una pregunta hecha por ella y una respuesta hecha por él; la boda familiar con pista improvisada y cacahuates robados de otra mesa; la escapada de un día y una noche en autobús a una ciudad cercana.
Pero las cartas no se detienen en la celebración. A partir de la séptima, el tono cambia. Aparecen la pelea por una decisión menor entre amigos, los gritos escuchados por primera vez, el libro de autoayuda que no sirvió de nada, las disculpas cada vez más extensas y las promesas cada vez más absolutas: no volver a pedirle que comparta su opinión, no volver a preguntar dónde está, no volver a elegir la película ni la música ni la comida. El amor, tal como lo formula quien escribe, se vuelve una renuncia progresiva del propio deseo, y el lector percibe antes que el narrador lo que esa aritmética anuncia.
Escrito en un español coloquial, digresivo y deliberadamente poco literario —el narrador declara su desconfianza hacia los escritores que opinan del amor desde un escritorio—, el libro vale menos por su trama que por su franqueza involuntaria. Un epígrafe atribuido a Adrian Lusk lo enmarca desde la primera página: “He amado y perdido”. Lo que sigue son once cartas que documentan, sin proponérselo del todo, cómo se llega a esa frase.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.