Cartas a su hijo reúne la correspondencia que Philip Dormer Stanhope, cuarto conde de Chesterfield, dirigió durante más de dos décadas a su hijo natural, también llamado Philip, con el propósito de guiarlo hacia el ideal del perfecto…
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Cartas a su hijo reúne la correspondencia que Philip Dormer Stanhope, cuarto conde de Chesterfield, dirigió durante más de dos décadas a su hijo natural, también llamado Philip, con el propósito de guiarlo hacia el ideal del perfecto gentleman europeo. Publicadas póstumamente en 1774, estas páginas —aquí centradas en los años 1750-1752, durante la etapa final del Grand Tour del joven por el continente— combinan consejos prácticos sobre modales, conversación y trato social con reflexiones sobre política, arte y la vida de las cortes europeas. Más que un tratado teórico, son el retrato progresivo de una figura que el padre construye a distancia, carta a carta, para que su hijo la haga suya.
Escritas a lo largo de treinta y un años, desde que Philip era un niño de cinco hasta poco antes de su temprana muerte, las cartas que componen esta obra documentan un proyecto pedagógico fuera de lo común: el de un aristócrata inglés empeñado en moldear, mediante la palabra escrita y la distancia, un modelo humano que él mismo había heredado de una larga tradición cortesana y humanista. Chesterfield no se limita a impartir normas de etiqueta; entreteje anécdotas de su propia juventud, observaciones sobre la vida diplomática, comentarios sobre pintura y escultura, y un minucioso repertorio de gestos, posturas y modos de hablar que, en su conjunto, definen el arte de moverse con soltura por los salones y las cancillerías de la Europa del Antiguo Régimen. La selección aquí ofrecida corresponde al periodo en que Philip concluye su formación itinerante con una larga estancia en París, ciudad que el conde consideraba la sede natural de la elegancia y el refinamiento, y desde la cual el joven negocia incluso, por encargo paterno, la adquisición de obras de arte para la colección familiar. El resultado es un documento único sobre la transmisión de una civilización entera —sus modales, sus lecturas, su sentido del gusto— a través del vínculo entre un padre ausente y un hijo que crece bajo su mirada epistolar, en un momento en que ese mismo ideal aristocrático empezaba a ser puesto en cuestión por las nuevas corrientes del pensamiento europeo.