Saga familiar en clave histórica que sigue a tres generaciones de propietarios de Cashelmara, una finca irlandesa, entre 1859 y las últimas décadas del siglo XIX, contada alternadamente por sus protagonistas.
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Saga familiar en clave histórica que sigue a tres generaciones de propietarios de Cashelmara, una finca irlandesa, entre 1859 y las últimas décadas del siglo XIX, contada alternadamente por sus protagonistas.
Cashelmara, de Susan Howatch, es una extensa novela familiar construida como un mosaico de voces en primera persona. A lo largo de varias décadas del siglo XIX, seis narradores —entre ellos Edward, señor de la propiedad; Marguerite, la joven norteamericana con la que se casa; y más tarde Patrick, su esposa Sarah, el padrastro de Ned y el propio Ned— van cediéndose el relato para reconstruir, desde ángulos distintos y a veces enfrentados, la historia de tres generaciones ligadas a Cashelmara, una hacienda inglesa enclavada en Irlanda. Cada bloque narrativo se abre con fragmentos de crónicas históricas que sitúan brevemente al personaje que toma la palabra, reforzando la sensación de que la novela funciona también como una crónica dinástica. El arranque sitúa a Edward, viudo desde hace años y todavía marcado por la muerte de su esposa Eleanor y de un hijo durante la hambruna irlandesa, en un viaje a Estados Unidos donde entabla relación con la familia Marriott, parientes lejanos por matrimonio. Allí, entre el deber social, el atractivo de la joven Blanche y una inesperada complicidad con su hermana menor Marguerite, se gesta una decisión que cambiará el rumbo de la propiedad y de las generaciones que la heredarán. A partir de ese punto, la novela despliega matrimonios, herencias, tensiones entre Inglaterra e Irlanda y el peso de las obligaciones familiares sobre el deseo individual, todo ello enmarcado en el trasfondo real de la Irlanda del XIX: el traumático recuerdo de la Gran Hambruna y el ascenso de los primeros movimientos por la autonomía irlandesa, que condicionan tanto la gestión de la tierra como el destino de quienes la habitan.