Una comedia coral y confesional sobre un grupo de amigas que disecciona, con humor ácido y mucha complicidad, los amores rotos, los matrimonios de cara a la galería y las máscaras que las mujeres aprenden a llevar como quien se calza unos…
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Una comedia coral y confesional sobre un grupo de amigas que disecciona, con humor ácido y mucha complicidad, los amores rotos, los matrimonios de cara a la galería y las máscaras que las mujeres aprenden a llevar como quien se calza unos tacones imposibles.
La narradora, presentadora de televisión acostumbrada a los focos y los guiones de última hora, recibe el encargo de escribir su primer libro y, tras darle vueltas sin encontrar un tema que la convenza, recurre a la fuente que nunca le falla: el grupo de chat de sus mejores amigas, autodenominado en broma ‘la secta de las despechadas’. Entre cenas con estofado casero, cotilleos, vino y confesiones a deshoras, descubre que la historia ya estaba delante de sus narices: son ellas mismas, con sus amores fallidos, sus poses y sus verdades a medio confesar.
A partir de ahí, el libro se organiza como una galería de retratos femeninos, cada uno construido alrededor de un arquetipo reconocible: la madre de familia entregada y aparentemente perfecta, la eterna enamorada que colecciona desengaños, la mujer de vida sexual desbordante, y otras compañeras de secta que irán apareciendo capítulo a capítulo. La voz narradora alterna la crónica de las reuniones del grupo con las biografías de cada amiga, tejidas con ironía, cariño y una mirada nada complaciente hacia los lugares comunes sobre el amor, el matrimonio y la felicidad femenina.
El primer gran retrato es el de Romina, apodada ‘Romindela’ por su empeño en presentarse como una mujer plena, casada y absolutamente feliz. Su historia se remonta a un pueblo de León, a una infancia marcada por un padre alcohólico y una madre culta pero sometida, y a una adolescencia que la empuja a mudarse sola a Madrid para estudiar periodismo. Allí construye, a fuerza de trabajo, becas y sacrificios, una carrera brillante que la lleva hasta la Agencia EFE y, más tarde, a México, donde conocerá al hombre que se convertirá en su marido. El relato de su ascenso profesional y sentimental se entrelaza con las dudas del grupo de amigas sobre si esa felicidad exhibida es real o una versión cuidadosamente editada de la vida, una interpretación que Romina defiende con uñas y dientes ante cualquier atisbo de crítica.
Más allá de la trama individual, el libro utiliza la imagen de la Cenicienta con tacones altísimos como metáfora central: mujeres que podrían caminar libres y sin disfraz, pero que a menudo prefieren la comodidad de un relato bonito antes que enfrentarse a la incomodidad de la verdad. Con un tono desenfadado, coloquial y muy directo, la obra combina la comedia costumbrista con una reflexión de fondo sobre la amistad femenina, la presión social del matrimonio y la maternidad, y la distancia entre la vida que se cuenta y la que realmente se vive.