Una novela policiaca británica en la que el inspector Luke Thanet debe encontrar a una adolescente desaparecida en el seno de una familia marcada por un rigorismo religioso asfixiante, mientras la búsqueda nocturna por las calles de un…
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Una novela policiaca británica en la que el inspector Luke Thanet debe encontrar a una adolescente desaparecida en el seno de una familia marcada por un rigorismo religioso asfixiante, mientras la búsqueda nocturna por las calles de un pequeño pueblo de Kent va revelando que la fe declarada de los padres oculta grietas mucho más oscuras.
En un fin de semana de calor sofocante, el inspector Luke Thanet ve interrumpido su breve descanso familiar por una llamada que reconoce de inmediato como grave: una chica de quince años lleva casi tres días en paradero desconocido y sus propios padres han tardado en dar la voz de alarma. Cuando llega a comisaría, Thanet se encuentra con un padre, Mr. Pritchard, sumido en una actitud desconcertante: en vez de exigir ayuda, reza de rodillas y declara que prefiere confiar el destino de su hija a la providencia divina antes que a la policía. Sólo tras una delicada negociación verbal, el inspector logra que el hombre acceda a colaborar y a reconstruir, con angustia creciente, la cadena de decisiones y malentendidos que dejó a la joven Charity sola durante todo el fin de semana: un viaje de vacaciones cancelado en el último momento, la enfermedad repentina de su abuela, un cambio de planes familiares nunca comunicado y una casa vacía a la que nadie avisó que debía volver.
La investigación, que Thanet y su sargento Lineham conducen con method y paciencia, se adentra pronto en el reducido y austero universo doméstico de los Pritchard, miembros devotos de una estricta congregación religiosa local. La sobriedad casi punitiva de su vivienda, desprovista de cualquier comodidad y presidida por un lema piadoso enmarcado en la pared, habla tanto o más que las palabras del padre sobre el ambiente en el que ha crecido la muchacha desaparecida. A medida que avanza la noche, una noticia aparentemente tranquilizadora —Charity habría sido vista sana y salva de camino a casa tras visitar a una amiga— da paso a una nueva y más inquietante cuenta atrás, cuando el tiempo que debería haber tardado en recorrer un breve trayecto se dilata mucho más allá de lo razonable.
Lo que comienza como la búsqueda de una adolescente que podría simplemente haberse demorado por el camino se convierte en un descenso hacia las tensiones ocultas de una comunidad cerrada, sus vínculos familiares tensados por la fe, la culpa y el silencio, y los pequeños atajos —literales y morales— que separan una casa de otra en un pueblo de apariencia tranquila. Con su habitual atención al detalle humano y su capacidad para leer el carácter de las personas a través de los espacios que habitan, el relato construye una intriga en la que la devoción religiosa, la responsabilidad parental y el peso de las apariencias se entrelazan en torno a la suerte de una joven cuya inocencia da título a la propia obra.