Crónica narrativa que reconstruye, con tono de reportaje y pulso de novela, la trayectoria de Zachary Swan, un contrabandista de cocaína en los Estados Unidos de los años setenta.
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Crónica narrativa que reconstruye, con tono de reportaje y pulso de novela, la trayectoria de Zachary Swan, un contrabandista de cocaína en los Estados Unidos de los años setenta. A partir de su detención en una playa de Long Island tras una fiesta descontrolada, el relato despliega el entramado de rutas, socios, abogados y agentes federales que rodea el tráfico internacional de droga, retratando ese mundo con humor negro, precisión documental y una mirada irónica sobre la sociedad que lo persigue y lo consume a la vez.
El libro se abre con un prólogo de Howard Marks que sitúa la obra como referencia obligada dentro de la literatura sobre el narcotráfico, y a partir de ahí despliega la historia de Zachary Swan, hombre de mediana edad, buena posición y gusto por el riesgo calculado, cuya vida cambia la noche en que celebra en su casa de East Hampton la llegada de varios kilos de cocaína ocultos en artesanías colombianas. La velada, que empieza como una reunión entre amigos, deriva en una madrugada de excesos que termina con Swan y sus acompañantes detenidos en la playa por embriaguez pública, un incidente menor que destapa un cargamento de droga en su domicilio y pone en marcha una investigación que involucra a la policía local, a agentes federales y a un abogado tan hábil como pragmático. A través de flashbacks y digresiones, la narración reconstruye el origen de Swan, hijo de una familia acomodada y de un padre distante al que apodaban «el Coronel», y traza el retrato de un personaje que convirtió la elegancia de club de campo en tapadera perfecta para moverse por aeropuertos, aduanas y fronteras. Con un estilo que combina la crónica periodística, el humor corrosivo y la reflexión social sobre la hipocresía en torno a las drogas, el relato retrata no solo a un individuo, sino a toda una subcultura de rutas, códigos de lealtad, dinero fácil y riesgo constante, ofreciendo un fresco vívido de una época y de los mecanismos, tan absurdos como sofisticados, del contrabando internacional.