Un padre y crítico de cine, ante el fracaso escolar de su hijo adolescente, le ofrece un pacto insólito: puede dejar el instituto sin más condición que ver con él tres películas por semana.
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Un padre y crítico de cine, ante el fracaso escolar de su hijo adolescente, le ofrece un pacto insólito: puede dejar el instituto sin más condición que ver con él tres películas por semana. Lo que empieza como una salida de emergencia se convierte en una educación sentimental compartida, donde el cine sirve de puente para hablar de amor, fracaso, miedo y madurez entre padre e hijo.
Cuando las notas de Jesse se desploman y el instituto empieza a convertirlo, según su padre, en «un muchacho mentiroso y escurridizo», este —presentador de televisión cuya propia carrera se tambalea— toma una decisión que desafía el sentido común: le permite abandonar los estudios, sin trabajo ni alquiler que pagar, a cambio de una sola exigencia, ver juntos tres películas por semana, elegidas por él. Así arranca un curioso experimento doméstico narrado en primera persona con humor, ternura y una honestidad que no rehúye la duda ni el miedo a haberse equivocado como padre. A partir de esa premisa, el relato se despliega como una serie de veladas de cine que van de Truffaut a Verhoeven, de Woody Allen al documental sobre Malcolm Lowry, en las que las películas se convierten en excusa y espejo para hablar de todo lo demás, el primer amor y los desengaños de Jesse, la vieja relación con su exmujer y actual aliada en la crianza, la crisis profesional del narrador que se acerca a los cincuenta, y esa mezcla de orgullo, ternura y desconcierto que produce ver crecer a un hijo al que ya no se puede proteger del todo. Con una mirada íntima y sin solemnidad, la obra construye un retrato de la paternidad tardía y de la adolescencia contemporánea a través del ritual compartido de sentarse frente a una pantalla, sugiriendo que a veces la educación más valiosa no ocurre en un aula, sino en un sofá, entre dos personas que han decidido, contra todo pronóstico, seguir hablándose.