En Utrera, la joven inspectora Ariel Bloom debuta en el Cuerpo Nacional de Policía justo cuando aparece un cadáver devorado por insectos en el pozo de unas salinas centenarias.
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En Utrera, la joven inspectora Ariel Bloom debuta en el Cuerpo Nacional de Policía justo cuando aparece un cadáver devorado por insectos en el pozo de unas salinas centenarias. Entre la desconfianza de un veterano agente local, la vanidad de un comandante de la Guardia Civil y la sombra de un pueblo vecino marcado por un cisma religioso, Ariel deberá abrirse paso en su primer caso real.
CISMA arranca con un hallazgo perturbador: en las salinas de Valcargado, cerca de Utrera, un salinero artesanal descubre un cuerpo en avanzado estado de descomposición, semidevorado por una plaga de escarabajos necrófagos y envuelto en un saco de abono. El crimen sacude a una ciudad acostumbrada a la calma, justo cuando Ariel Bloom, una inspectora recién salida de la academia, recibe la llamada que cambiará su vida: la nota más alta de su promoción y un destino inesperado, se supone que como simple observadora, en pleno corazón de Andalucía.
Lejos de la tranquila rutina que imaginaba, Ariel se encuentra al frente, de facto, de una investigación de homicidio que ya ha atraído a la prensa y ha puesto en tensión a todos los cuerpos de seguridad de la zona. A su lado, Francisco Baena, un policía local curtido, escéptico y poco dado a compartir protagonismo, deberá aprender a confiar en el instinto analítico de su joven compañera. Frente a ellos, Jacobo Leyva, comandante de la Guardia Civil tan engreído como influyente, no oculta su desdén por la recién llegada ni sus propias ambiciones sobre el caso.
Mientras Ariel reconstruye los primeros indicios —huellas de carretilla, hilos enganchados en la madera del pozo, un saco de tela que podría delatar su origen—, el rastro apunta hacia El Palmar de Troya, la localidad vecina cuya historia está marcada por un cisma dentro de la Iglesia católica y por profecías apocalípticas sobre falsos papas y fuerzas oscuras infiltradas en la jerarquía eclesiástica. Entre el calor asfixiante del verano andaluz, la calidez de los vecinos de Utrera y la creciente sospecha de que el crimen esconde algo mayor que un simple ajuste de cuentas, la novela plantea una intriga policial que se entrelaza con el eco de una fractura religiosa real y perturbadora.
Con un tono que combina el procedimiento policial clásico —autopsias, testigos nerviosos, rivalidades entre cuerpos de seguridad— con el trasfondo de una comunidad marcada por el fanatismo y el misterio, CISMA presenta a una protagonista que deberá demostrar su valía profesional y personal en su primer gran caso, mientras el lector es guiado hacia un entramado donde fe, poder y crimen convergen en las tierras de Utrera.