Una agente de élite con un pasado marcado por la tragedia ejecuta encargos letales bajo la fachada de una organización de inteligencia privada, mientras dos rivales políticos intentan usarla a ella y a su compañera para eliminarse…
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Una agente de élite con un pasado marcado por la tragedia ejecuta encargos letales bajo la fachada de una organización de inteligencia privada, mientras dos rivales políticos intentan usarla a ella y a su compañera para eliminarse mutuamente en la carrera hacia el poder.
«Clandestina», de Cristina Redondo, es un thriller de espionaje y poder que arranca con una ejecución disfrazada de suicidio: la de un expresidente cuyo pasado de abusos y corrupción lo convierte en el primer nombre de una lista de cuentas pendientes. Quien aprieta el gatillo es una operativa fría y metódica, formada en una escuela de agentes secretos que opera bajo la tapadera de un centro de inteligencia con sede en un palazzo de Venecia. Detrás de cada encargo hay una directora que mueve los hilos desde las sombras, clientes que jamás aparecen en los medios y una regla no escrita: la limpieza debe ser total.
La trama se despliega en dos ciudades que funcionan como tableros de ajedrez opuestos: la Venecia de los canales, las góndolas y las oficinas discretas donde se reparten las misiones, y la Barcelona de una campaña electoral en la que ambición, favores y traiciones familiares se mezclan sin distinción. Allí, una segunda agente —con un pie en el mundo de la política tradicional y otro en el trabajo encubierto— retoma el contacto con dos hombres de su pasado: el heredero de una saga política en declive y su rival ascendente dentro del mismo partido. Ambos, sin saberlo, acabarán pidiéndole el mismo favor: hacer desaparecer al otro del mapa.
A medida que las dos protagonistas —unidas por una amistad forjada en el entrenamiento y por heridas muy distintas— se infiltran cada una en el entorno de un candidato, la novela va tejiendo una crítica mordaz al postureo, la vanidad y la crueldad que se esconden tras la vida pública. Con los epígrafes de House of Cards y El Príncipe de Maquiavelo como brújula moral, «Clandestina» plantea el poder como un juego de suma cero donde la venganza personal y la ambición política terminan por confundirse, y donde la verdadera pregunta no es quién gana las elecciones, sino quién sobrevive al juego que las rodea.