Un tipógrafo instalado en el norte de Italia, hundido en una apatía que confunde con desesperación por la humanidad entera, recibe la carta de su padre —quien ha abandonado el hogar familiar— y decide, casi sin voluntad propia, tomar un…
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Un tipógrafo instalado en el norte de Italia, hundido en una apatía que confunde con desesperación por la humanidad entera, recibe la carta de su padre —quien ha abandonado el hogar familiar— y decide, casi sin voluntad propia, tomar un tren hacia Sicilia para visitar a la madre que quedó sola.
La narración arranca en un invierno de furores abstractos: el protagonista, un hombre de casi treinta años, atraviesa un estado de parálisis emocional en el que nada —ni su trabajo, ni su pareja, ni los titulares de crímenes en los periódicos— logra sacudirlo. Vive con la cabeza inclinada, los zapatos rotos por la lluvia y una sensación de vacío que lo aleja de todo recuerdo de haber sido feliz o incluso de haber sido niño. La llegada de una carta de su padre, quien anuncia sin remordimientos que ha dejado a la madre por otra mujer, rompe esa quietud y lo empuja, casi por inercia, a emprender un viaje largo desde el norte hasta su tierra natal en Sicilia, en lugar de limitarse a enviar la tarjeta de felicitación que se esperaba de él. El trayecto —tren, barco, de nuevo tren— se convierte en una sucesión de encuentros con paisanos que regresan o parten: jornaleros hambrientos que cargan naranjas que nadie quiere comprar, un matrimonio joven marcado por la pobreza, dos hombres corpulentos que presumen de haber encarcelado a sus deudores y terminan confesando su propio desarraigo, un hacendado atormentado por no sentirse en paz consigo mismo pese a cumplir con sus deberes, y un viejo silencioso cuya única respuesta es una risa muda. A través de estos diálogos fragmentarios, cargados de repeticiones y silencios, el relato dibuja un retrato coral de Sicilia como tierra de miseria, orgullo herido y una tristeza que se transmite de generación en generación, mientras el protagonista, sin buscarlo, empieza a recuperar fragmentos de su propia infancia y de la humanidad que creía perdida.