Un adolescente sin hogar, huérfano de identidad y de afecto, decide dejar que lo confundan con un chico desaparecido idéntico a él y ocupar su lugar, para descubrir después el precio de vivir dentro de una mentira que también le da, por…
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Un adolescente sin hogar, huérfano de identidad y de afecto, decide dejar que lo confundan con un chico desaparecido idéntico a él y ocupar su lugar, para descubrir después el precio de vivir dentro de una mentira que también le da, por primera vez, una familia.
La historia arranca en un albergue de acogida al este de Londres, donde un muchacho sin nombre propio —que solo responde al apodo que le daba su abuelo— es confundido con Cassiel Roadnight, un joven desaparecido desde hace casi dos años tras una fiesta popular de fuegos artificiales. Aunque su rostro no coincide del todo con las cicatrices, los piercings y la dentadura deteriorada que él conoce de sí mismo, el protagonista elige no desmentir el error. Necesita creer que puede ser otra persona, alguien esperado y querido, y esa necesidad pesa más que la verdad.
A partir de esa decisión, la narración alterna el presente de la impostura con los recuerdos de una infancia marcada por la casa oscura y llena de libros de su abuelo, un hombre alcohólico pero cariñoso que lo crio leyéndole en voz alta hasta quedarse dormido, y por un accidente que lo dejó sin nadie y en huida constante de quienes intentaban localizarlo. Frente a ese vacío se despliega la vida que cree poder heredar: una hermana, Edie, que llora de alivio al reencontrarlo, una casa, un pueblo entero que lo daba por muerto y ahora lo recibe con esperanza.
El relato, narrado en primera persona con una voz seca y alerta, convierte cada gesto cotidiano —subir a un coche, guardar un trapo viejo, responder a una llamada de teléfono— en un examen bajo sospecha, porque cualquier detalle puede delatarlo. Lo que empieza como una argucia de supervivencia se transforma en un estudio íntimo sobre la identidad, la pertenencia y la culpa: cuánto puede uno mentir para ser amado, y qué queda de uno mismo cuando esa mentira empieza a sentirse más verdadera que la propia vida abandonada.