En el valle de Conwy, un niño gales de once años juega entre ruinas romanas mientras imagina imperios. Cuando llegan soldados ingleses con un prisionero misterioso —un brujo oriental de Constantinopla, encadenado con hierros que dicen…
Descargar
En el valle de Conwy, un niño gales de once años juega entre ruinas romanas mientras imagina imperios. Cuando llegan soldados ingleses con un prisionero misterioso —un brujo oriental de Constantinopla, encadenado con hierros que dicen sellar su magia—, el muchacho se ve arrastrado hacia un encuentro que despierta fuerzas más allá de su comprensión.
En el valle de Conwy, entre las ruinas del antiguo fuerte romano de Pen-y-Gaer, el niño gales Hywel Peredur imagina imperios mientras sus pies pisan las piedras de emperadores difuntos. Es mediados del siglo X, una época en que los romanos hace mil años dejaron sus caminos pero no su legado en estas tierras. Mientras Hywel ordena soldados imaginarios en formación entre peñascos y muros derruidos, llegan hombres reales: soldados ingleses de la guarnición de Caernarfon, portando la insignia del sabueso talbot, viajan hacia el norte escoltando a un prisionero.
El cautivo es un hombre encadenado, aparentemente un brujo oriental de Constantinopla que durante cinco años ha incitado a los rebeldes irlandeses con artes que los soldados apenas comprenden. Los hierros que lo atrapan llevan grabadas serpientes druidas, talismanes que según la superstición militar cierran sus poderes mágicos. El hombre, aunque roto y sangrado por el camino, irradia algo intacto: las telas de su traje están bordadas en oro y plata con símbolos intrincados, prendas de una civilización remota y antigua.
Hywel, como ayudante del posadero Dafydd en El Ciervo Blanco, lleva comida al brujo en el granero donde lo han atado con cadenas dobles al poste principal. En ese encuentro silencioso, bajo la luz lunar filtrada por las grietas del techo, sucede algo que Hywel no puede nombrar: el brujo reconoce al niño, susurra palabras que el muchacho oye sin que nadie más las escuche, toca algo en él que despierta fuerzas dormidas. Las cadenas que cierran la magia no lo silencian del todo.
La novela comienza así, en la colisión entre mundos: la inocencia de un niño gales entre ruinas imperiales, los soldados ingleses que portan autoridad y hierro, y un prisionero que guarda secretos de Oriente, todo ello contenido en una modesta posada de montaña donde nada volverá a ser como antes.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.