David despierta en el Infierno sin recordar su pasado. El Diablo le propone un trato: convertirse en su siervo a cambio de liberar a una amiga de sus pesadillas.
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David despierta en el Infierno sin recordar su pasado. El Diablo le propone un trato: convertirse en su siervo a cambio de liberar a una amiga de sus pesadillas. Aceptando su nuevo destino, David recibe su primera misión: recuperar las legendarias Espadas del Fénix, armas de poder inconmensurable guardadas en un templo perdido en las montañas ardientes del reino infernal. Una aventura de redención y oscuridad comienza.
David despierta en una cama del Infierno con el rostro mojado de lágrimas, sin recordar cómo llegó allí. La habitación blanca contrasta con manchas de sangre escarlata que recorren las paredes y el suelo. Al salir, descubre que sus alas negras lo distinguen de los demás demonios. Aterrorizado y confundido, es conducido a una gran sala donde descubre la verdad: está en el Infierno, y frente a él se sienta el Diablo en persona. El Diablo, un ser elegante y aterrador de casi dos metros de altura, le revela el pacto que David había hecho en su desesperación: convertirse en su siervo eterno a cambio de liberar a Ana, una amiga, de sus tormentos infernales. Aunque David no recuerda nada, acepta su nuevo destino y recibe un nombre. Despedido por Ana, quien asciende al Cielo agradecida por su sacrificio, David se entera de su primera misión: recuperar las Espadas del Fénix, armas legendarias de poder ígneo que desaparecieron hace mil cuatrocientos años. El templo que las guarda se encuentra en lo alto de una montaña en el reino del fuego. Con solo la ropa que lleva y sus alas negras como única defensa, David emprende un viaje solitario a través del abrasador desierto infernal. Lucha contra la desorientación mental y el agotamiento mientras avanza. La travesía es ardua: el calor sofocante, las bestias deformes en la distancia, y la creciente oscuridad de la noche infernal lo amenazan constantemente. Aprende a usar sus alas para planear, ganando velocidad y altura. Al caer la noche, avista la montaña rocosa cubierta de manchas de sangre de otros que intentaron antes que él. Sin luz ni provisiones, escala la pared casi vertical, sus dedos encontrando asidero en grietas y plantas retorcidas. Cuando la oscuridad lo envuelve, toma una decisión desesperada: se deja caer del acantilado, confiando en sus alas para no morir. En ese instante de caída libre en la oscuridad nocturna, vislumbra una luz que proviene del interior de la montaña, donde aguardan las espadas perdidas.