De la guerra es el tratado inacabado que el general prusiano Karl von Clausewitz dejó al morir en 1831 y que su viuda publicó póstumamente. Partiendo de su propia experiencia en las campañas napoleónicas, el autor examina la guerra no como…
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De la guerra es el tratado inacabado que el general prusiano Karl von Clausewitz dejó al morir en 1831 y que su viuda publicó póstumamente. Partiendo de su propia experiencia en las campañas napoleónicas, el autor examina la guerra no como una técnica de maniobras sino como un fenómeno humano atravesado por la violencia, el azar y la política. Define la guerra como un duelo llevado a gran escala, un acto de fuerza destinado a doblegar la voluntad del adversario, y explora la tensión entre la lógica abstracta que empuja todo conflicto hacia el extremo y las condiciones reales —políticas, sociales y prácticas— que lo moderan. La obra se articula en ocho libros, de los cuales esta edición ofrece íntegros los tres primeros, resúmenes de los libros IV y V, y capítulos escogidos de los libros VI, VII y VIII.
Nacido en 1780 y formado en la Academia Militar de Berlín bajo Scharnhorst, Clausewitz vivió en primera persona la derrota prusiana de Jena, el cautiverio en Francia y, más tarde, la decisión de combatir en el bando ruso contra Napoleón como forma de liberar a su patria. Esa trayectoria, marcada por Leipzig y Waterloo, alimenta un tratado que no aspira a fijar reglas tácticas sino a comprender la naturaleza íntima del enfrentamiento armado. En el Libro Primero, Clausewitz reduce la guerra a su esencia: un duelo entre voluntades que recurre a la fuerza física para imponerse, un acto cuyo objetivo teórico —el desarme total del enemigo— tiende siempre hacia el extremo absoluto. Sin embargo, el autor muestra que la guerra real jamás alcanza ese extremo, porque no es un hecho aislado ni se resuelve en un golpe único: está condicionada por la imperfección humana, por la imposibilidad de movilizar todos los recursos a la vez, por la incertidumbre sobre el resultado final y, sobre todo, por el objetivo político que la origina y que determina la magnitud del esfuerzo que cada bando está dispuesto a sostener. De ahí surge una de sus tesis más influyentes: la guerra como prolongación de la política por otros medios, y la distinción entre la fuerza teórica del ataque y la superioridad práctica de la defensa, principio que explica por qué la acción militar se suspende y alterna con largos períodos de inactividad. Los libros siguientes, aquí recogidos en sus tramos más significativos, despliegan estas ideas sobre el terreno concreto de la defensa y el ataque, hasta desembocar en las reflexiones finales sobre el plan de guerra como culminación de todo el sistema. Escrita con un método más ensayístico que sistemático —el propio autor advierte que ofrece «granos de metal puro» antes que un edificio doctrinal cerrado—, la obra terminó convirtiéndose en referencia obligada del pensamiento militar posterior, discutida tanto por estrategas convencionales como por teóricos revolucionarios que buscaron en ella claves para pensar el conflicto armado más allá del campo de batalla.