Una noche de tormenta en Roma, el papa abandona el Vaticano por un pasadizo secreto acompañado de su secretario, y lo que parece un traslado rutinario termina en un intento de asesinato dentro de un garaje privado del aeropuerto.
Descargar
Una noche de tormenta en Roma, el papa abandona el Vaticano por un pasadizo secreto acompañado de su secretario, y lo que parece un traslado rutinario termina en un intento de asesinato dentro de un garaje privado del aeropuerto. A partir de ahí, la novela despliega una conspiración que enlaza una reliquia robada, un encargo millonario gestionado desde un ático de Madrid y la elección deliberada de dos jóvenes sin familia ni recursos: dos vidas escogidas precisamente porque nadie va a preguntar por ellas.
El relato arranca con una imagen deliberadamente doméstica —un secretario ayudando a su superior a ponerse el abrigo— que se descompone en cuestión de páginas. Hugo lleva tiempo trabajando junto al pontífice y también lleva tiempo buscando, por encargo de otros, la prueba de un plan del que solo conoce rumores. Esa misma noche descubre que los rumores eran ciertos: el hombre al que sirve intenta matarlo con sus propias manos en un garaje sin cámaras, convencido de que las palabras del Evangelio justifican lo que hace. Hugo sobrevive fingiéndose muerto, y su supervivencia introduce la primera grieta en una maquinaria que hasta entonces parecía perfecta.
Dentro de esa maquinaria hay una caja de cartón llegada desde Kufstein que contiene una cruz de madera de tamaño natural, la misma que meses atrás desapareció de un museo de El Cairo tras un recorrido turbio por asaltos, mercados negros y chivatazos. Nadie afirma con certeza qué es esa cruz; lo relevante, en términos narrativos, es que hay quien está dispuesto a matar por conservarla y quien está dispuesto a robarla para averiguar qué se pretende hacer con ella. La reliquia funciona como eje material de la trama y, al mismo tiempo, como termómetro de la fe interesada de quienes la manejan.
La segunda línea de la historia se abre en el piso más alto de Madrid, donde dos empresarios —uno curtido en negocios que dependen íntegramente de la Iglesia, el otro recién incorporado y dispuesto a sacrificar su matrimonio por el encargo— proyectan sobre una pantalla los perfiles de dos desconocidos. Ella es María Jesús, veintiún años, huérfana desde los dos, criada entre casas de acogida y conventos, superviviente a base de astucia en un barrio de Zaragoza. Él se hace llamar «pepe14», veinticuatro años, reparte publicidad por las Ramblas y vive pendiente de las notificaciones de una aplicación de citas. Los criterios de selección son fríos y explícitos: no dependen de nadie, nadie depende de ellos. La aprobación del pontífice llega con una única objeción —ella es demasiado guapa— y una orden: activar el protocolo tres.
A partir de ese momento la novela avanza por convergencia. Una inquilina recién llegada se instala en el edificio de María Jesús y crea un perfil falso destinado a un único destinatario; una furgoneta con equipo de vigilancia valorado en millones se aparca frente al portal; un comprador anónimo adquiere el inmueble y anuncia su demolición con un año de cortesía y sin explicaciones. Cada movimiento parece independiente y ninguno lo es. Mientras tanto, en Roma, el hombre que creía haber cerrado todos los cabos descubre que le faltan un cadáver y una caja, y que la desconfianza que le hizo rechazar las cámaras de seguridad se ha vuelto en su contra.
El resultado es un thriller de conspiración construido con capítulos breves, diálogo abundante y saltos geográficos entre el Vaticano, Madrid, Barcelona y Zaragoza. Su interés no está tanto en el misterio de la reliquia como en la mecánica del poder que la rodea: la facilidad con la que el dinero institucional compra silencios, la eficacia con la que la tecnología convierte a una persona en un expediente, y la crudeza con la que se elige a las víctimas por su ausencia de vínculos. Frente a ello, la novela sitúa a dos protagonistas que aún no saben que han sido elegidos y cuya única defensa, de momento, es la costumbre de arreglárselas solos.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.