Thomas Hauser reconstruye la vida y la muerte de Charles Horman, el joven periodista estadounidense detenido por los militares en Santiago pocos días después del golpe que derrocó a Salvador Allende en septiembre de 1973.
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Thomas Hauser reconstruye la vida y la muerte de Charles Horman, el joven periodista estadounidense detenido por los militares en Santiago pocos días después del golpe que derrocó a Salvador Allende en septiembre de 1973. A partir de testimonios familiares, entrevistas y documentación oficial, el libro sigue dos hilos que terminan cruzándose: la biografía de un escritor curioso y pacifista formado en Nueva York, y el largo proceso político que llevó a Chile de la esperanza electoral al cuartelazo, con la intervención estadounidense como telón de fondo. El resultado es una investigación que pregunta no solo cómo murió Horman, sino qué supieron y qué callaron quienes debían protegerlo.
El quince de mayo de 1942 nació en Nueva York un niño tímido de ojos verdes que dibujaba conejos perfectos en lugar de resolver sumas. Con esa anécdota, contada por su madre casi tres décadas después, arranca una de las reconstrucciones más persistentes sobre un crimen que la diplomacia intentó archivar. Thomas Hauser sigue a Charles Horman desde las aulas de Allen-Stevenson y Phillips Exeter hasta Harvard, desde las marchas por los derechos civiles en el sur —y una celda en Plaquemine, Louisiana— hasta los documentales que rodó en Oregón sobre la comunidad negra de Portland y la fabricación de napalm. Es el retrato de alguien que desconfiaba de las instituciones sin dejar de creer en las personas, y que escribía cada tarde en un cuaderno personal sin intención de publicarlo.
Ese cuaderno viajó con él a Chile en 1972, cuando se instaló con su esposa Joyce para dedicarse al periodismo independiente. La segunda línea del relato explica por qué el país los atrajo. Hauser recorre la trayectoria de Salvador Allende, cuatro veces candidato presidencial, desde sus años como médico forense en Valparaíso —donde constató en cada autopsia la distancia entre los pocos que comían bien y los muchos que no— hasta la victoria estrecha de septiembre de 1970 al frente de la Unidad Popular. Alrededor de esa campaña, el libro describe un territorio de contrastes extremos, el desierto más seco del planeta sobre las mayores reservas de cobre conocidas, y una nación orgullosa de su estabilidad constitucional donde el cuarenta por ciento de la población padecía desnutrición.
La tercera pieza llega desde Washington. Con el Informe del Comité Church como fuente principal, Hauser documenta las decisiones del Comité Cuarenta, los millones destinados a propaganda antimarxista y los planes para condicionar la votación del Congreso chileno si Allende ganaba por mayoría relativa. Esa maquinaria, activa mucho antes de 1973, es el contexto en que el diecisiete de septiembre, seis días después del golpe, los militares arrestaron a Horman. Un mes más tarde, sus huellas dactilares identificaron un cuerpo acribillado en el depósito de cadáveres de Santiago.
A partir de ahí, el libro se convierte en un examen de la acusación que mantuvo vivo el caso durante años: que Horman fue ejecutado con conocimiento previo de funcionarios de la embajada estadounidense, por haber reunido indicios de la participación de su propio país en el derrocamiento del gobierno chileno. Hauser expone las pruebas disponibles, contrasta versiones y deja constancia de lo que no pudo esclarecerse. Escrito en una prosa contenida, sin retórica acusatoria, el volumen sostiene su fuerza en la acumulación de datos y en la voz de quienes conocieron a Horman. Publicado originalmente como ‘The Execution of Charles Horman’ y traducido al español como ‘Desaparecido’, el texto que inspiró a Costa-Gavras es a la vez biografía, crónica política y expediente abierto sobre una desaparición entre miles, con la particularidad de que su protagonista era ciudadano del país que respaldó a los responsables.