Téo, un joven estudiante de medicina fascinado por los cadáveres de la sala de anatomía, encuentra en Clarice, una chica impulsiva y libre que conoce en una fiesta, un nuevo objeto de obsesión.
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Téo, un joven estudiante de medicina fascinado por los cadáveres de la sala de anatomía, encuentra en Clarice, una chica impulsiva y libre que conoce en una fiesta, un nuevo objeto de obsesión. Lo que comienza como una atracción torpe se convierte en una vigilancia silenciosa: Téo la sigue, investiga su vida y se involucra en su entorno familiar, mientras el relato explora la delgada línea entre el amor, la soledad y la perturbación psicológica.
Téo es un estudiante de medicina en Río de Janeiro que solo se siente en paz junto a los cadáveres de la sala de disección, en especial junto a uno al que ha bautizado Gertrudes, con quien mantiene una relación imaginaria hecha de silencios y confidencias. En casa cuida de su madre, Patricia, quien usa silla de ruedas tras un accidente, y convive con la rutina apacible de un apartamento en Copacabana, las visitas de la vecina Marli y el perro de la familia. Su vida cambia en una barbacoa cuando conoce a Clarice, una joven estudiante de historia del arte, espontánea, bebedora y aficionada a escribir guiones de cine, que lo besa antes de despedirse sin dejarle más que un número de teléfono. A partir de ese encuentro, Téo desarrolla una fijación creciente: la llama con artimañas para obtener información, la sigue por la ciudad hasta su universidad y su casa, presencia sin ser visto episodios íntimos de la joven y termina auxiliándola una noche en que ella pierde el conocimiento por el alcohol, introduciéndose así en el círculo familiar de Clarice. La novela avanza como un estudio de carácter en primera persona indirecta, alternando la normalidad aparente de la vida doméstica y religiosa de Téo con la intensidad progresiva de una obsesión que difumina los límites entre el afecto, la vigilancia y la posesión, y que invita al lector a preguntarse hasta dónde puede llegar un deseo que se confunde a sí mismo con el amor.