Reflexión teológica profunda sobre la fe cristiana en Dios Padre creador. La obra analiza cómo esta confesión fundamental se desarrolló en los siglos II y III como respuesta al gnosticismo y al dualismo, afirmando la unicidad de un Dios…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Reflexión teológica profunda sobre la fe cristiana en Dios Padre creador. La obra analiza cómo esta confesión fundamental se desarrolló en los siglos II y III como respuesta al gnosticismo y al dualismo, afirmando la unicidad de un Dios todopoderoso y bueno. Muestra cómo la creencia en el Dios creador no contradice la ciencia contemporánea, sino que expresa una relación existencial: reconocer que somos criaturas contingentes cuya existencia depende de un Ser personal que nos trasciende.
Este volumen de la colección Emaús profundiza en la fe cristiana en Dios Padre creador, analizando uno de los pilares fundamentales del Credo y sus consecuencias para la vida cristiana.
La obra de Ángel Cordovilla examina cómo la confesión en Dios creador nace de una relación teológica (no científica) entre la criatura y Dios. Esta fe es completamente compatible con la comprensión científica actual del universo: no se trata de una afirmación sobre el origen físico de las cosas, sino sobre la dependencia ontológica de todo lo creado respecto a Dios.
El autor recorre el desarrollo histórico de esta fe desde los siglos II y III, cuando la Iglesia primitiva enfrentó el gnosticismo y el dualismo para afirmar explícitamente la creencia en un único Dios creador de todas las cosas. Esta convicción fue revolucionaria: frente a cosmologías que presentaban un Dios lejano y bueno separado de la materia, la fe cristiana afirmó la unicidad y bondad del único Dios Padre.
Las consecuencias de esta fe son decisivas. La creación no es mala sino radicalmente buena: siendo obra de Dios, está llamada a participar en su plenitud. La materia no es principio del mal sino manifestación de la bondad divina. El mundo no es una prisión de la que escapar sino el lugar donde la salvación como comunión personal con Dios acontece y se realiza.
La obra profundiza en la comprensión trinitaria del acto creador. Aunque el Padre es la fuente de toda realidad, la creación es obra conjunta de la Trinidad: el Padre como origen, el Hijo como mediador que sostiene la creación en el ser, y el Espíritu como guía que conduce hacia la consumación definitiva. La acción creadora de Dios no se agota en el instante originario sino que prosigue como providencia continua.
Cordovilla aborda la doctrina de la creación ex nihilo, que expresa de manera radical la libertad y soberanía de Dios. Esta reflexión profunda pero accesible abre caminos para entender la fe no como doctrina abstracta sino como fundamento de esperanza.