Diana descubre viejas cintas de entrevistas que grabó años atrás, cuando soñaba con escribir un libro sobre los deseos de las mujeres. Ahora, casada con Oliver y madre de Emmy, enfrenta los fantasmas de sus ambiciones abandonadas y los…
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Diana descubre viejas cintas de entrevistas que grabó años atrás, cuando soñaba con escribir un libro sobre los deseos de las mujeres. Ahora, casada con Oliver y madre de Emmy, enfrenta los fantasmas de sus ambiciones abandonadas y los secretos silenciosos de su matrimonio. Una novela íntima que explora cómo las elecciones de vida transforman nuestros sueños y nos alejan de quiénes fuimos.
Diana es una artista de veintiséis años que trabaja como camarera en Dallas cuando conoce a Oliver Wood. Él es el hijo de los dueños del edificio donde ella alquila un pequeño estudio, y es su amabilidad lo que la conquista. Años después, están casados y tienen una hija de seis años, Emmy. Mientras busca papel de regalo, Diana descubre una caja roja de zapatos con una minigrabadora y casetes de audio. Cada casete lleva el nombre de una mujer: Jess, Claudia, Brynn, Theresa. Son las entrevistas que Diana grabó años atrás, cuando era una joven artista llena de ambiciones, antes de conocer a Oliver. En aquella época, Diana había publicado su primer libro: una mezcla de ilustraciones y entrevistas sobre los deseos de las mujeres. Las cintas contienen voces de mujeres hablando sobre sus anhelos, sus momentos de pasión, sus secretos íntimos. Mientras escucha la voz de Jess describiendo su encuentro con un barman desconocido, Diana se enfrenta a los fantasmas de sus propias ambiciones. El segundo libro nunca se escribió. Los bocetos permanecen inacabados. La tercera habitación de su casa, que alguna vez soñó sería su estudio, se ha convertido en un depósito de cajas con juguetes viejos. Su vida se ha encogido en los contornos seguros del matrimonio, la maternidad y la vida cotidiana. Al escuchar esas voces del pasado, Diana se siente dividida entre dos versiones de sí misma: la joven artista curiosa sobre el deseo femenino, y la mujer cansada que ahora es. Las cintas actúan como un espejo incómodo, recordándole lo que dejó atrás, lo que abandonó para convertirse en esposa y madre. Mientras Oliver la llama preguntando por el papel de regalo, Diana guarda las cintas nuevamente en el armario, manteniendo sus secretos escondidos.