Brian Brett trabaja como investigador y adjudicador de reclamaciones para Excelsior, una compañía de seguros ubicada en Nueva York. Su labor es determinar si los siniestros son legítimos o si se trata de intentos de fraude.
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Brian Brett trabaja como investigador y adjudicador de reclamaciones para Excelsior, una compañía de seguros ubicada en Nueva York. Su labor es determinar si los siniestros son legítimos o si se trata de intentos de fraude. Cuando recibe el caso de Martin J. Greene, un hombre que murió atropellado por un vehículo cuyo conductor huyó del lugar, dejando una póliza de cien mil dólares para su viuda, los detalles de la investigación comienzan a revelar inconsistencias. Lo que inicialmente parecía un accidente común se transforma en una trama de identidades falsas, referencias fraudulentas y una organización criminal bien planeada.
Brian Brett es el investigador y adjudicador de reclamaciones de Excelsior, una compañía de seguros con sede en un edificio de cristal y acero en la avenida Madison de Nueva York. Su responsabilidad es determinar si los reclamos son auténticos o si alguien intenta cometer fraude. Cuando recibe un expediente que inicialmente parecería rutinario—la muerte accidental de Martin J. Greene, un empleado de la Química Hudson que fue atropellado por un vehículo en fuga—, la investigación lo llevará a descubrir una trama sofisticada y criminal.
Greene había comprado su póliza diecisiete meses antes, asegurado por el agente Sidney Mack, quien incluso lo visitó en su hogar de Levittown. El investigador Richard Long realizó las verificaciones de costumbre: comprobó con el empleador, el banco y el médico. Todo parecía legítimo. La viuda recibió los cien mil dólares correspondientes a la doble indemnización. Pero cuando Mack intenta regresar para ofrecerle más pólizas, descubre que la mujer desapareció sin dejar dirección, y algo aún más inquietante: al visitar la compañía donde supuestamente trabajaba Greene, encuentra a otro Martin J. Greene, completamente vivo e ignorante del fraude.
Brett entonces comprende la verdad: alguien utilizó la identidad del verdadero Greene para cometer el delito. Su investigación minuciosa revela una operación criminal meticulosamente planeada. El falso Greene había trabajado con referencias falsas que proporcionaban direcciones casi idénticas a la del verdadero Martin J. Greene, pero en diferentes localidades de Long Island. Durante cada entrevista, el estafador salía anticipadamente de la oficina, esperaba al investigador y fingía haber sido avisado de su llegada. Cada detalle había sido calculado.
Cuando Brett rastrea a las referencias personales de la solicitud original, descubre que desaparecieron poco después de que obtuviera la póliza. La banda estaba compuesta por al menos seis miembros: la rubia esposa, el falso Greene, el conductor del vehículo que lo mató, y tres personas más que figuraban como referencias falsas. Habían invertido entre quince y veinte mil dólares en preparar el fraude, pero ganaron cien mil en retorno. Al revisar otros casos, descubre que esto no era un incidente aislado, sino una campaña criminal coordinada.
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