En Peachwood, Georgia, Whitney Miller cumple veintiocho años entre bromas familiares sobre su soltería y una fiesta sorpresa organizada por Barrett, su mejor amigo de la infancia y colega en el hospital.
Descargar
En Peachwood, Georgia, Whitney Miller cumple veintiocho años entre bromas familiares sobre su soltería y una fiesta sorpresa organizada por Barrett, su mejor amigo de la infancia y colega en el hospital. La noche se tuerce cuando confunde a un desconocido imponente con el entretenimiento contratado y descubre que es Ryder Finley, el primo engreído que la humilló cuando eran niños, recién llegado desde Nueva York para dirigir el departamento donde ella trabaja como enfermera de neurología.
Whitney Miller ha construido una vida que la enorgullece: un trabajo exigente como enfermera de neurología en el Hospital del Condado de Lakeview, un grupo de compañeras que se sienten familia y una amistad de toda la vida con Barrett Finley, pediatra y hermano postizo. Lo único que le sobra son los comentarios de su madre sobre los cumpleaños que pasan sin que aparezca un hombre. Por eso espera de su vigésimo octavo una velada tranquila frente al televisor, y por eso la fiesta sorpresa que le tienden entre serpentinas y margaritas demasiado cargadas la deja sin aliento.
El equívoco llega con un golpe en la puerta. El hombre que aparece con un bolso al hombro es tan atractivo que Whitney solo encuentra una explicación posible, y el tequila le presta el descaro suficiente para pedirle sin rodeos que empiece el número. La aclaración llega en el peor momento: no es el espectáculo contratado, sino Ryder Finley, el primo de Barrett que a los quince años la llamó perdedora delante de otros niños y la mandó corriendo a casa. Casi veinte años después es neurocirujano, huye de una relación que lo desgastó durante demasiado tiempo y viene a instalarse en el pueblo. Y, como ella descubre demasiado tarde, será el nuevo jefe de su departamento.
El primer día de trabajo confirma lo peor. Entre la resaca y una presentación oficial que Whitney escucha con los ojos en blanco, ambos terminan solos en la sala de descanso, midiendo fuerzas: él insinúa que su estado compromete a los pacientes, ella defiende el valor de quienes cuidan cuando los médicos ya se han ido a casa. La discusión escala hasta una amenaza que la deja fría, porque toca lo único que de verdad le importa. Pero en la pausa, cuando la distancia entre ambos se acorta más de la cuenta, ninguno de los dos puede fingir que solo hay rencor.
Narrada en primera persona alternando ambas voces, esta comedia romántica de ambiente hospitalario juega con el enemigo reencontrado, la atracción a destiempo y la incomodidad de trabajar codo a codo con alguien a quien uno preferiría no volver a ver.