Serafina es un ángel guardián que ha custodiado exitosamente a incontables protegidos durante más de cien años. Sin embargo, Vicente representa un reto sin precedentes: un joven de veintidós años atrapado en un ciclo de autodestrucción…
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Serafina es un ángel guardián que ha custodiado exitosamente a incontables protegidos durante más de cien años. Sin embargo, Vicente representa un reto sin precedentes: un joven de veintidós años atrapado en un ciclo de autodestrucción tras la muerte de su hermano mayor. Incapaz de verla u oírla, Vicente se hunde en conductas de riesgo, drogas, robo y velocidad extrema al volante. Cuando un accidente lo deja en coma, Serafina enfrenta su peor pesadilla: quizás haya fallado una vez más. En los pasillos del hospital, ella descubrirá que la salvación de una vida no siempre depende solo de la voluntad divina.
Serafina lleva más de cien años desempeñándose como ángel guardián de las almas humanas. Cuando le encomiendan proteger a Vicente desde su nacimiento, algo en ella presiente dificultades. Su instinto no la engaña.
El niño crece hiperativo y problemático, siempre al borde del peligro. Ya adolescente, la muerte trágica de su hermano mayor Marco lo sumerge en una espiral de autodestrucción. A los veintidós años, Vicente vive en desesperación permanente: maneja a velocidades mortales bajo influencia del alcohol y las drogas, roba junto a amigos delincuentes, contempla el suicidio desde puentes altos. Su madre Marcela lucha por salvarlo; su padre Horacio se desentiende.
Serafina, incapaz de comunicarse pero obligada a observar, grita advertencias que nadie escucha. Conoce que Vicente debe vivir hasta los setenta y seis años, pero él solo desea morir. Cuando sale una noche para delinquir y se lanza a la autopista a velocidad mortal, ella comprende que este es el momento crucial. El accidente es inevitable.
Vicente despierta del coma en el hospital, rodeado de máquinas que lo mantienen con vida y padres que luchan contra la desesperación. Algo ha cambiado en él. Serafina presencia un despertar inesperado. La redención que ella tanto anhelaba podría finalmente alcanzarse, no mediante la intervención divina, sino a través del propio renacimiento del joven.