Dulce es una mujer inteligente atrapada en un ciclo destructivo de autosacrificio. Tras una noche con un hombre al que no le importa, decide que debe romper con su pasado para recuperar el control de su vida.
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Dulce es una mujer inteligente atrapada en un ciclo destructivo de autosacrificio. Tras una noche con un hombre al que no le importa, decide que debe romper con su pasado para recuperar el control de su vida. Pero su intención de hacer un último intento desesperado con el hombre que ama desde la infancia la lleva a enfrentar verdades incómodas sobre sí misma y sus elecciones.
Dulce ha vivido toda su vida creyendo que amarse a sí misma es un lujo que no se puede permitir. Llamarse Dulce en un mundo obsesionado con lo light y lo diet ha sido su primer crimen; ser inteligente y generosa, su condena. Desde niña aprendió que su valor residía en ser útil a los demás, en resolver los problemas de otros, en estar disponible siempre.
Todo comenzó cuando Javier, el chico más guapo de su clase, le pidió ayuda con los deberes de matemáticas. Ella no solo los hizo con él, sino que se entregó completamente a la ilusión de que algún día él vería en ella algo más que a una amiga de utilidad. Durante años fue su confidente, su paño de lágrimas mientras él sufría por Vanesa, la chica que realmente le importaba. Dulce escuchaba, consolaba y esperaba, convencida de que su amor era suficiente para dos.
Pero la noche en que trae a casa a un desconocido, alguien que ni siquiera le gusta, solo porque él se lo pidió con los ojos nerviosos, todo cambia. Cuando el chico termina sin asegurarse de que ella también haya disfrutado, Dulce formula la pregunta que resume su vida entera: “¿Ya está?”. En ese momento, de pie ante el espejo, desnuda y humillada, comprende que ha tocado fondo.
Dulce reconoce que ha propiciado cada uno de sus fracasos, con sus acciones o con su silencio cómplice. Ha infravalorado su propia propensión a infravalorarse. Sabe que debe cambiar, que debe superar su obsesión por un hombre que nunca la quiso. Pero cambiar es más difícil de lo que parece cuando se ha pasado toda la vida creyendo que el amor es sinónimo de sacrificio.
Engañada por su propia inteligencia y atrapada en los ciclos emocionales de quien la rodea, Dulce debe decidir: ¿rendirse ante la evidencia de que nadie la ama como ella ama, o aprender que el primer amor debe ser hacia sí misma?