En la árida madrugada del 24 de febrero de 1847, en La Angostura, los soldados del Batallón de San Patricio permanecen exhaustos tras tres días de combate contra las tropas del general Zachary Taylor.
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En la árida madrugada del 24 de febrero de 1847, en La Angostura, los soldados del Batallón de San Patricio permanecen exhaustos tras tres días de combate contra las tropas del general Zachary Taylor. Cuando llega el general Antonio López de Santa Anna al campo de batalla, donde se respira victoria, la expectativa se convierte en perplejidad: el general ordena la retirada. John Reilly y sus compañeros irlandeses, que dejaron sus filas para defender México, enfrentan el desconcierto de una decisión que abandona los frutos de la batalla más importante de la guerra de intervención.
En la borrascosa madrugada del 24 de febrero de 1847, en el desolado paraje de La Angostura, los hombres del Batallón de San Patricio permanecen tendidos entre los escombros de una batalla de tres días. Estos soldados irlandeses, que antes militaban en las filas estadounidenses y que decidieron cruzar las líneas para unirse a la defensa de México, han presenciado cómo sus ataques contra las tropas invasoras del general Taylor generaban bajas, capturaban prisioneros y sembraban desconcierto en el enemigo.
Cuando llega el general en jefe Antonio López de Santa Anna al campo de batalla, la moral de la tropa mexicana permanece intacta a pesar del hambre, el frío y las muertes en el camino. Los oficiales esperan órdenes para un nuevo asalto que definiría la victoria. Sin embargo, Santa Anna toma una decisión que desconcierta a propios y extraños: acepta parlamentar con Taylor y ordena la retirada del ejército mexicano.
John Reilly, Patrick Dalton, Dennis Conahan y Francisco Moreno, entre otros, contemplan incrédulos cómo se abandona lo que parecía una victoria certera. Alrededor de las fogatas nocturnas, debaten sobre las consecuencias de esta retirada: permite que el ejército invasor avance hacia la capital, deja sin efecto los sacrificios de miles de soldados que murieron en el camino y abre la puerta a la llegada del general Winfield Scott, un militar más despiadado que Taylor.
La narración captura la brecha entre el arrojo de la tropa mexicana y la fragilidad de sus mandos superiores, entre los ataques bien coordinados de los combatientes y las decisiones políticas que prefieren la negociación sobre la victoria militar. En medio de esta tensión, los irlandeses del batallón comprenden que la batalla por México apenas comienza.