Desde Plutón, los últimos confines habitados del sistema solar, parte una expedición interestelar hacia lo desconocido. El astrónomo Elliot y un equipo de científicos abordan una nave equipada con un revolucionario sistema de propulsión…
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Desde Plutón, los últimos confines habitados del sistema solar, parte una expedición interestelar hacia lo desconocido. El astrónomo Elliot y un equipo de científicos abordan una nave equipada con un revolucionario sistema de propulsión capaz de superar la velocidad de la luz. Su destino: Vega y otros sistemas estelares donde buscar planetas habitables para la humanidad. Sin embargo, cuatro expediciones anteriores partieron sin retornar jamás, y nadie conoce los misterios que aguardan más allá de la oscuridad.
En las profundidades de Plutón, en el observatorio más remoto de la humanidad, el astrónomo Elliot recibe una orden inexplicable desde la Tierra: debe incorporarse a una expedición interestelar que partirá al día siguiente. El viaje, en una astronave equipada con un sistema de propulsión revolucionario capaz de distorsionar el espacio y alcanzar velocidades superiores a la de la luz, representa la culminación del más ambicioso proyecto humano: la exploración de nuevos mundos entre las estrellas.
Elliot se reúne con sus compañeros de expedición: Redmond, el austero jefe de control de la base; Hunter, el brillante físico responsable del sistema de propulsión; Bryne, el químico; Malden, el ingeniero; Maurey, el arqueólogo; y Eyer, el experto en semántica. En aquella sala, mientras las comunicaciones con la Tierra se desvanecen por la interferencia de Júpiter y el Sol, Redmond les revela los verdaderos alcances de su misión.
Su primer objetivo es Vega. Si no encuentran planetas habitables en ese sistema, deberán continuar hacia otros soles cercanos. Los telescopios especiales de la nave los guiarán en la búsqueda de mundos similares a la Tierra, donde la humanidad pueda vivir sin necesidad de las burbujas de protección que mantienen vivo el aire respirable en los asentamientos actuales.
Pero existe una sombra oscura sobre esta empresa: cuatro expediciones anteriores han partido de Plutón durante los últimos cinco años, cada una hacia sistemas estelares diferentes, y de ninguna se ha vuelto a saber. Nadie conoce su destino. Nadie sabe si fueron destruidas, si hallaron algo demasiado poderoso para enfrentar, o si sus mensajes aún viajan a través del espacio.
Redmond advierte que el tiempo se contraerá a velocidades superiores a la luz. Mientras ellos pasen meses o años dentro de la nave, en la Tierra pueden haber transcurrido siglos. Este hecho, junto con los tétricos silencios de las expediciones previas, crea una atmósfera de incertidumbre y peligro. Los científicos han sido elegidos porque carecen de lazos terrestres, hombres sin conexiones que puedan partir hacia las tinieblas del espacio sin dejar nada atrás.