Kate Wolfe es una joven psiquiatra que trabaja con adolescentes aquejados de trastornos mentales graves. Nikki McCormack, su paciente de quince años diagnosticada con bipolaridad y depresión, comienza a mostrar signos de ansiedad ante las…
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Kate Wolfe es una joven psiquiatra que trabaja con adolescentes aquejados de trastornos mentales graves. Nikki McCormack, su paciente de quince años diagnosticada con bipolaridad y depresión, comienza a mostrar signos de ansiedad ante las vacaciones próximas de su terapeuta. A través de sus sesiones, emergen preguntas sobre autoestima, confianza y el frágil equilibrio entre la vida y la muerte. Kate, impulsada por un trauma personal aún sin cicatrizar, intenta ofrecerle a Nikki la salvación que no pudo brindarle a su propia hermana.
En la consulta de Kate Wolfe, una psiquiatra de poco más de treinta años recientemente establecida en Boston, se teje una relación terapéutica compleja y cargada de significado. Nikki McCormack, una adolescente de quince años inteligente, sensible y desgarrada por el trastorno bipolar, acude regularmente buscando no solo tratamiento, sino la validación que su entorno le niega. En una sesión de tarde, mientras la nieve amenaza con cubrir la ciudad, Nikki se retuerce en la contradicción de su juventud: viste provocativamente pese al frío, se rebela contra la autoridad adulta aunque clama por ser escuchada, y teme ser olvidada incluso mientras rechaza el apoyo que se le ofrece. Kate, dotada de formación rigurosa y una empatía que va más allá de lo profesional, ve en Nikki el reflejo de vulnerabilidades más profundas. Sin embargo, sus propias cicatrices no cicatrizan: la pérdida de su hermana Savannah, cuya historia apenas vislumbramos, motiva silenciosamente cada intervención, cada palabra. Cuando Kate le anuncia que estará de vacaciones durante dos semanas, la ansiedad de Nikki aflora, revelando miedos de abandono y cuestionamientos sobre si realmente importa a alguien. Los regalos traídos desde la playa—un trilobite fósil convertido en pisapapeles, lentes antiguos, una brújula oxidada, un peso de falda de los años veinte—funcionan como puentes emocionales entre dos mundos: el de una chica que se siente invisible y el de una terapeuta que lucha por ser toda la ancla que su paciente necesita. Esa noche, compartiendo pizza con James, su novio psiquiatra, Kate reflexiona sobre los sacrificios de este trabajo, sobre padres ausentes y adolescentes perdidos en el sistema, y sobre la carga de conocer las estadísticas de suicidio juvenil mientras intenta salvar una vida a la vez.