Sara vive en un estado de desconexión profunda. Atrapada en una relación que no le dice nada, se va sin explicación una noche de viernes. Camina perdida por las calles de la ciudad hasta llegar a casa de sus padres, donde se emborracha en…
Descargar
Sara vive en un estado de desconexión profunda. Atrapada en una relación que no le dice nada, se va sin explicación una noche de viernes. Camina perdida por las calles de la ciudad hasta llegar a casa de sus padres, donde se emborracha en soledad. Al día siguiente, su vida toma un giro inesperado cuando conoce a Ana, una joven paseadora de perros que despierta en ella algo que parecía muerto: la capacidad de sentir. Entre cigarrillos, alcohol y confesiones a mitad de camino, ambas se encuentran en un espacio donde la vulnerabilidad es el único lenguaje verdadero.
Sara es una mujer que vive en la frontera entre la existencia y la ausencia. Atrapada en una relación con Pablo que ha devenido en una secuencia mecánica de gestos vacíos, se encuentra disociada del mundo que la rodea, incapaz de conectar con nada ni nadie. Durante una cena cualquiera, mientras su pareja habla sin que ella le preste atención, Sara descubre que puede contener la respiración más de noventa segundos, imaginándose a sí misma ahogada, flotando en una habitación inundada. Es su forma de existir: observando la vida desde afuera, como si todo sucediera a través de un cristal. Una noche de viernes, después de que Pablo va por vino, Sara simplemente se va. Sin abrigo, sin dirección, abandona el departamento y se sumerge en las calles nocturnas de la ciudad. Camina sin rumbo, perdida deliberadamente, hasta llegar a casa de sus padres, donde irrumpe en la soledad del espacio familiar y se emborracha con el whisky de su padre. Es entonces cuando aparece Ana, una joven paseadora de perros, quien entra sin aviso una mañana para pasear a Norman, el perro que vive en el departamento. Ana es todo lo opuesto a Sara: viva, presente, con sueños que articula sin culpa. Quiere ser corresponsal de guerra, gana dinero paseando perros y vendiendo marihuana, y parece atravesar la vida con una naturalidad que Sara envida y teme. Entre la bruma del alcohol, el humo de los cigarrillos y los silencios cargados de significado, ambas mujeres comienzan a intersecarse de manera inesperada. Lo que comienza como un encuentro casual se convierte en un espacio donde es posible ser vulnerable, donde las palabras sobran y los gestos dicen más que cualquier explicación. Esta es una novela sobre la disociación y el deseo, sobre cómo dos mujeres rotas encuentran un instante de verdad en medio de la ruina cotidiana. Es prosa introspectiva que explora los territorios oscuros de la soledad, la sensualidad como forma de resistencia, y la conexión imposible que surge cuando dos personas descubren que pueden estar presentes, aunque sea brevemente, la una para la otra.