En una Praga nevada y sin testigos, una neurocientífica flota sobre la ciudad convencida de estar muriendo, mientras su verdugo se aleja por callejones medievales con tres letras hebreas grabadas en la frente.
Descargar
En una Praga nevada y sin testigos, una neurocientífica flota sobre la ciudad convencida de estar muriendo, mientras su verdugo se aleja por callejones medievales con tres letras hebreas grabadas en la frente. A pocas calles de allí, el simbolista Robert Langdon y la científica noética Katherine Solomon viven un viaje que acaba de volverse íntimo, sin saber que la conferencia de ella ha abierto una puerta que alguien está dispuesto a cerrar a cualquier precio.
La novela arranca con una muerte narrada desde fuera del cuerpo. La doctora Brigita Gessner, neurocientífica de prestigio, se descubre suspendida sobre las agujas de la Ciudad Vieja de Praga: reconoce la catedral de San Vito, los jardines del palacio Wallenstein, el meandro del Vltava. Sabe demasiado sobre el cerebro para creer en el más allá, y aun así su conciencia sigue lúcida cuando su cuerpo ya no responde. El recuerdo llega de golpe: alguien la ha atado a una máquina que ella misma diseñó y la ha obligado a confesar qué se esconde bajo la ciudad.
Ese alguien se hace llamar el Gólem. Camina embozado en una capa negra, con el cráneo cubierto de arcilla agrietada y las letras EMET —verdad— grabadas en la frente. Se considera el protector anónimo de una mujer que ignora su existencia, teme a algo que llama el Éter y vive en un piso pintado de negro donde solo brilla la luz ultravioleta. Con lo que Gessner le ha revelado, se propone reducir a escombros la instalación subterránea donde, sostiene, se han cometido atrocidades en nombre de la ciencia.
En paralelo, la historia sigue a Robert Langdon, alojado en un hotel junto al río tras tres días en la ciudad. Su viaje empezó como un favor: acompañar a Katherine Solomon, científica noética a la que conoce desde Princeton, a un prestigioso ciclo de conferencias en la sala Vladislav del castillo de Praga. Ante una sala llena, ella defiende que la conciencia no la fabrica el cerebro ni reside en el cráneo, y anuncia un libro a punto de publicarse capaz de desmontar el paradigma vigente. Décadas de amistad han derivado en algo nuevo entre ambos, y la ciudad de las cien torres actúa como catalizador.
Las piezas encajan por los márgenes: perros policía olfateando el vestíbulo del hotel, una cita matinal que Katherine tiene concertada justo con Gessner y un hombre llamado Finch que, desde Londres, lleva horas esperando una llamada que no llega sobre ese manuscrito.
Thriller de símbolos y conspiración, la obra recorre el reloj astronómico, el puente de Carlos y el Clementinum mientras sostiene una pregunta incómoda: qué está dispuesto a hacer quien tiene mucho que perder si se demuestra que la mente no termina donde termina el cuerpo.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.