Mayer Guinzburg es un judío ruso cuya vida oscila entre el fervor revolucionario y los delirios de navegación. Emigrado a Porto Alegre en 1916 huyendo de los pogromos, crece en la pobreza entre la ortodoxia religiosa de su padre y sus…
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Mayer Guinzburg es un judío ruso cuya vida oscila entre el fervor revolucionario y los delirios de navegación. Emigrado a Porto Alegre en 1916 huyendo de los pogromos, crece en la pobreza entre la ortodoxia religiosa de su padre y sus convicciones comunistas insaciables. Obsesionado con Birobidzhán, la región autónoma judía soviética en Siberia, sueña con fundar Nueva Birobidzhán, una colonia colectiva donde materializar la utopía. Pero en el barrio judío de Bom Fim lo burlan llamándolo Capitán mientras él insiste en ser Compañero. La novela fragmentada alterna entre 1916, 1919, 1928 y 1970, mostrando a un hombre atrapado entre el idealismo y la demencia.
Mayer Guinzburg emerge de esta novela fragmentada como un retrato del idealismo comunista en su forma más pura y contradictoria. La narración alterna deliberadamente entre cuatro momentos cruciales: 1916, cuando huye de Rusia a Brasil; 1919, cuando la Revolución Rusa lo electriza; 1928, época de máxima fermentación de sus ideales revolucionarios, y 1970, cuando aparece hospitalizado entre la vida y la muerte, su mente oscilando entre delirios y cordura.
Nacido en Rusia, Mayer emigra siendo niño a Porto Alegre con su familia, huyendo de los pogromos. Crece en la pobreza en el barrio de Bom Fim, vendiendo pescado y ropa vieja con sus hermanos. Su padre, un ebanista fervoroso, es un creyente ortodoxo que sueña con convertir a Mayer en rabino, manteniéndolo siempre ante los libros sagrados. Su madre libra una batalla cotidiana por alimentar a un hijo enfermizamente delgado, persiguiendo manzanas en los mercados con la tenacidad de quien lucha por la supervivencia. Pero mientras la familia trabaja en el comercio, dentro del alma del joven Mayer germina una visión revolucionaria que lo alejará para siempre de la sinagoga.
Con la Revolución Rusa de 1917, el despertar político de Mayer se vuelve irrefrenable. Grita consignas en la noche; rechaza tener propiedad privada, insiste en ser llamado Compañero, y declara que todo lo suyo es de todos. Su hermano Abraham lo describe como poseído por una fiebre ideológica inquebrantable. El verdadero catalizador de su obsesión llega en 1928: Birobidzhán, la región autónoma judía establecida por el gobierno soviético en Siberia Oriental. Para Mayer, esto no es meramente política; es redención mesiánica, el fin de las peregrinaciones, la promesa de un mundo nuevo.
Junto a su novia Lea, quien declama a Walt Whitman con lágrimas revolucionarias, y su amigo José Goldman, militante comunista de convicciones inquebrantables, Mayer proyecta fundar Nueva Birobidzhán. Sembrarán maíz y frijol, criarán animales compañeros, establecerán un Palacio de la Cultura y editarán La Voz de Nueva Birobidzhán. Todo se vuelve posible en la imaginación tocada por la gracia de la historia.
Pero la realidad en Bom Fim se burla de sus sueños. Los comerciantes judíos lo llaman irónicamente Capitán Birobidzhán. Mayer se enfurece pero guarda silencio por disciplina revolucionaria. Algo en su mente comienza a fracturarse. Mientras vaga por Porto Alegre, se sueña a sí mismo como un capitán que flota en el mar, que trepa a un velero, que debe regresar para conducir a sus compañeros hacia la tierra prometida. En el hospital de 1970, mientras su cuerpo se extingue, su espíritu navega aún hacia esa región que nunca alcanzó.