Un asesino a sueldo ve su mundo colapsar cuando Valentina, el único ser que iluminaba su existencia, lo abandona. Entre la nostalgia de Milán y los recuerdos de una infancia marcada por el amor de sus padres, un hombre atrapado entre dos…
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Un asesino a sueldo ve su mundo colapsar cuando Valentina, el único ser que iluminaba su existencia, lo abandona. Entre la nostalgia de Milán y los recuerdos de una infancia marcada por el amor de sus padres, un hombre atrapado entre dos vidas —la del sicario y la del enamorado— debe enfrentar la verdad de quién es realmente y el precio que ha pagado por serlo.
Esta novela comienza con la muerte del protagonista: un hombre que corre desesperadamente hacia sus caballos, Ceniza y Nieve, presintiendo un destino fatal. Pero la muerte es solo el presagio de una larga agonía emocional que se despliega en Milán, junio de 2012, cuando Valentina se marcha dejando tras de sí un vacío insondable. El protagonista es un asesino profesional, un hombre entrenado para no sentir, para quien matar se ha convertido en un acto tan mecánico como colocar un cubito de hielo sobre una montaña glacial. Pero Valentina fue su ruptura con ese mundo de sombras. Ella le enseñó a ver belleza en las cosas, a comprender que el arte no tiene que conquistar a primera vista, que lo verdaderamente hermoso crece desde el interior. Era su Ch’askañawi: sus ojos de estrella, como los de su madre, portadores de una luz que le recordaba por qué aún podía amar. Cuando ella se va, dejando solo una promesa rota de no buscarla, el personaje se debate entre la libertad recuperada —poder fumar en casa, volver a sus viejos hábitos— y el devastador descubrimiento de que una vida sin ella es apenas una existencia. Un «Código 10» le llega como misión profesional, pero su mente está en otro lado: en el olor de su almohada de plumas de pato, en el recuerdo de su primera vez juntos, en la pregunta torturante de dónde habrá ido. La obra teje memorias de infancia —el amor que vio entre sus padres, la muerte de su perrita Pelusa— con la pasión destructiva del presente, creando un retrato de un hombre fracturado entre la bestia que aprendió a ser y el ser humano que Valentina le permitió recuperar.