Una obra fragmentaria que teje historias de abandono, negligencia y trauma familiar. A través de poemas y narrativas superpuestas, recorre el dolor de mujeres que cargan responsabilidades no elegidas: una hermana que cría al hijo…
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Una obra fragmentaria que teje historias de abandono, negligencia y trauma familiar. A través de poemas y narrativas superpuestas, recorre el dolor de mujeres que cargan responsabilidades no elegidas: una hermana que cría al hijo abandonado de su hermana, una niña cuyos gritos de dolor son ignorados, una madre que devora vivas a sus crías. Las enfermedades raras y los secretos nunca hablados se infiltran en cada relación, revelando cómo el silencio perpetúa el sufrimiento a través de generaciones.
Esta obra fragmentaria teje narrativas y voces poéticas alrededor del abandono, la negligencia y el trauma familiar. Abre con versos de Prévert y Pizarnik que establecen una atmósfera de desintegración.
La estructura es un mosaico: una mujer cuidando a un niño moribundo en una fila de espera; una niña cuyo dolor físico es castigado con exigencias de ‘decencia’, su cuerpo confinado a sillas incómodas, vigilado por su madre, consolado brevemente por su padre.
El eje central es la relación entre dos hermanas montañesas: la narradora y Sara. Cuando un hombre llega a su puerta, Sara es seducida o violada; la narradora escucha desde su cama catorce encuentros repetidos. Sara queda embarazada, abandona al bebé—Isaac—envuelto en una manta, y desaparece. La narradora cría al niño sola, con resentimiento silencioso, negándole la comodidad emocional que necesita.
Intercaladas hay reflexiones sobre enfermedades raras: padecimientos poco frecuentes, no estudiados, sin medicinas, desatendidos por políticas públicas. Estas descripciones médicas dialogan con el sufrimiento narrativo, sugiriendo que algunos dolores simplemente no son visibles.
Otra narrativa cuenta a una niña siendo llevada a una capilla por su padre, quien la seduce espiritualmente bajo pretexto del perdón divino, confundiendo amor, dolor y culpa en lenguaje religioso.
La obra cierra con Andrea en un tren, conversando sobre su vida ‘redonda y brillante’, sugiriendo que algunos abandonos quedan invisibles bajo superficies de éxito. El silencio es el hilo conductor: lo que no se dice, lo que se calla por cruces enterradas, lo que se oculta bajo responsabilidades forzadas.
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