Patricia Posner reconstruye la trayectoria de Victor Capesius, el farmacéutico que pasó de vender medicamentos de Bayer e I.G. Farben en la Transilvania de entreguerras a seleccionar prisioneros en la rampa de Auschwitz.
Descargar
Patricia Posner reconstruye la trayectoria de Victor Capesius, el farmacéutico que pasó de vender medicamentos de Bayer e I.G. Farben en la Transilvania de entreguerras a seleccionar prisioneros en la rampa de Auschwitz. A partir de testimonios de supervivientes y de las actas del proceso celebrado en Alemania Occidental en los años sesenta, el libro examina cómo un profesional instruido y sociable participó en el exterminio, custodió las existencias de Zyklon B, suministró fármacos para experimentos letales y se enriqueció con el oro arrancado a los muertos, para después negarlo todo y presentarse como víctima de las circunstancias.
En mayo de 1944, mientras los trenes de deportados húngaros saturaban la capacidad de Auschwitz, el médico Mauritius Berner descubrió entre los oficiales de las SS un rostro conocido: el del farmacéutico que años antes recorría su ciudad natal vendiendo productos de Bayer. Esa escena —un hombre que suplica por su mujer y sus tres hijas ante alguien con quien compartió la vida civil— condensa el interrogante que sostiene todo el libro: qué hacía un farmacéutico en un campo de exterminio, y cómo se llega hasta ahí.
Patricia Posner sigue el rastro de Victor Capesius desde su formación profesional y su carrera comercial en el conglomerado I.G. Farben, del que Bayer era filial, hasta su destino en el mayor campo de concentración nazi. Para explicar esa deriva, la autora retrocede al origen de la propia empresa: la fusión de 1925 que creó el mayor gigante químico del mundo, su tensa relación inicial con el nacionalsocialismo —buena parte de sus científicos y directivos eran judíos—, la purga racial que la convirtió en una compañía «aria», el saqueo de industrias en los países ocupados y, finalmente, la decisión de levantar una planta de caucho y petróleo sintéticos junto a unas caballerizas polacas que las SS estaban transformando en campo. Aquel emplazamiento se eligió, entre otras razones, por la disponibilidad de mano de obra forzada barata; la nueva división recibió el nombre de la localidad vecina: I.G. Auschwitz.
Sobre ese entramado industrial se recorta la figura de Capesius. El libro documenta su papel en la selección de recién llegados junto a Josef Mengele, el control de las reservas de Zyklon B, el suministro de fármacos empleados en experimentos con mujeres embarazadas y niños, y el expolio sistemático de empastes de oro extraídos de los cadáveres, un botín que transportó consigo en pesadas maletas.
La segunda mitad de la obra se traslada a los tribunales. Posner reconstruye el proceso seguido en Alemania Occidental a principios de los años sesenta contra un grupo de responsables del campo —el ayudante principal del comandante, médicos, dentistas, kapos y el propio Capesius—, y retrata la ausencia total de arrepentimiento de los acusados, el desprecio con que recibieron a los supervivientes que se atrevieron a declarar y la desconcertante brevedad del castigo: condenado a nueve años, Capesius salió en libertad antes de cumplir dos años y medio, y su primera aparición pública en un concierto fue recibida con una ovación espontánea del público.
En el prefacio, la autora explica el origen remoto del proyecto: una conversación de 1986 con Rolf Mengele, hijo del médico de Auschwitz, en la que oyó por primera vez el nombre de Capesius y se formuló la pregunta que tardaría tres décadas en responder. El resultado es un relato de codicia, medicina degradada y complicidad corporativa que no busca al monstruo excepcional, sino al profesional respetable que eligió, día tras día, seguir adelante.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.