Una investigación profunda sobre los mecanismos políticos y jurídicos que llevaron a la fragmentación del Imperio Español en América. Cesáreo Jarabo Jordán desentraña cómo potencias como Inglaterra, a través de una política deliberada…
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Una investigación profunda sobre los mecanismos políticos y jurídicos que llevaron a la fragmentación del Imperio Español en América. Cesáreo Jarabo Jordán desentraña cómo potencias como Inglaterra, a través de una política deliberada desde 1711, orquestaron la desintegración de lo que fuera la mayor monarquía del mundo, transformando reinos hermanos en estados independientes y fragmentados. Un análisis que reivindica la naturaleza integral y el estatus jurídico igualitario de los territorios americanos en la Corona española.
Este libro profundiza en una de las grandes transformaciones geopolíticas de la modernidad: la desintegración del Imperio Español en América, ocurrida fundamentalmente durante la segunda década del siglo XIX. Cesáreo Jarabo Jordán no examina este proceso como un inevitable devenir histórico, sino como resultado de una política deliberada orquestada por potencias rivales, especialmente Inglaterra, que desde 1711 implementó una estrategia sistemática para fragmentar la monarquía católica universal.
La obra rechaza la narrativa tradicional que presenta América como un conjunto de colonias españolas. A través de un riguroso análisis jurídico y documental, el autor demuestra que los territorios americanos fueron incorporados a la Corona como reinos, provincias y virreinatos—con dignidad y estatus equiparable al de los reinos europeos—, no como colonias sometidas a una metrópoli. Las Leyes de Indias, corpus legislativo fundamental, nunca emplearon la palabra “colonia” al referirse a estos territorios y establecieron principios de igualdad, protección de los indígenas y reconocimiento de derechos que fueron únicos en su tiempo.
El Imperio Español llegó a dominar más de veinte millones de kilómetros cuadrados distribuidos en cinco continentes, con una moneda imperial que regulaba el comercio mundial y fue base del dólar estadounidense. Su flota controlaba el Pacífico, sus Tercios españoles inspiraban respeto, y su civilización cristianizada fue heredera de Roma y de la filosofía griega.
La fragmentación de esta unidad en más de veinte Estados independientes fue consecuencia de la intriga política extranjera, la connivencia de burguesías locales y la debilidad de las cortes españolas. Estados Unidos ocupó territorios españoles como Guam, Filipinas y Puerto Rico; Inglaterra se apoderó de Jamaica y Granada; el resto del imperio quedó subdividido y alineado políticamente a favor de potencias anglosajonas.
Jarabo Jordán invita a reflexionar sobre una pregunta esencial: ¿era positiva esa fragmentación, o fuimos conducidos hacia ella por voluntades ajenas? El libro propone que recuperar la conciencia de una hispanidad común podría permitir a la comunidad hispanohablante enfrentar los desafíos del siglo XXI desde una posición de verdadera relevancia civilizadora.