En el reino de Míttig, un escudero de pelo rojo y ojos violeta sigue a su señor hasta un bosque prohibido y presencia un crimen que nadie debía ver.
Descargar
En el reino de Míttig, un escudero de pelo rojo y ojos violeta sigue a su señor hasta un bosque prohibido y presencia un crimen que nadie debía ver. A cientos de leguas, un caballero errante que lleva quince años buscando algo que quizá ya no exista encuentra por fin el rastro que perdió la noche en que murió su rey. Con estas dos escenas arranca «El Hijo del Halcón – Profecía», la novela de fantasía épica de Enrique A. Cadenas que abre la saga: un relato de linajes rotos, deudas antiguas y una tierra donde el invierno ha dejado de ser invierno.
Astiria es un mundo medido con precisión: años contados desde la ascensión del dios Wórldrig, semanas sin nombre, arrobas y brazas, galeras y galozzos, banderas de cinco mil hombres al mando de un general. Sobre ese armazón tan cuidadosamente construido, Enrique A. Cadenas monta una historia que empieza por donde empiezan casi todas las conspiraciones: alguien ve lo que no debía ver.
Ese alguien es Franz Shoóster, hijo de un zapatero muerto en un incendio, escudero novel en el castillo del conde de Zárich por una caridad que nadie del pueblo termina de entenderse. Franz no es el mejor de los escuderos —ni de lejos—, pero es curioso y tiene una memoria excelente, y una mañana de invierno demasiado cálido decide seguir a su señor hasta el bosque Dúnkel. Lo que encuentra en un claro, junto a un bloque de piedra cubierto de símbolos que nadie sabe leer, cambia el destino del condado y, muy probablemente, el del reino entero.
A la vez, en una taberna cualquiera de un pueblo cualquiera del valle de Míttig, Wolff bebe para conmemorar un aniversario que solo le importa a él: quince años desde la muerte poco natural de Fréinhard, último rey de la Casa Goett, su amigo desde la cuna. Wolff nació hijo de la comadrona del Palacio Real tres horas después que el heredero, fue nombrado caballero a los catorce y fracasó en la única misión que de verdad le importaba. Desde entonces vagabundea con retales de armadura oxidada y un caballo viejo, alquilando su espada por unas monedas. La noticia de la muerte del conde le llega como una oportunidad más de conseguir techo y sueldo; los rumores que la acompañan —un chico pelirrojo, con los ojos violeta, llegado al pueblo en brazos hace quince años— le llegan como otra cosa muy distinta.
Una tercera línea se abre lejos del valle. En Hápstur, un reino en guerra desde hace más de una década contra Klyne y Árland, un general llamado Xano dirige su Bandera con un talento que no aprendió en ningún cuartel. Su verdadero nombre es Jonas, fue Maestro de los arcanos y amigo del rey Réinhard, y huyó de Míttig como un perro por las montañas después de que su hija muriera en un parto que las leyes ancestrales prohibían. La guerra le sirve para no pensar. No siempre funciona.
Cadenas escribe una fantasía de tono clásico y factura minuciosa, más interesada en los engranajes —quién cobra los impuestos, cuánto cuesta desherrumbrar una cota de malla, qué se murmura en una taberna cuando muere un señor— que en el espectáculo. La magia existe, pero se insinúa: hierbas que calman, símbolos tallados por manos desaparecidas, un bosque que las leyendas poblaron de duendes, un abedul con hojas fuera de estación. La violencia, cuando llega, es breve y definitiva. Y por debajo de todo circula la pregunta que da título al libro: de quién es hijo el muchacho de los ojos violeta, y qué profecía lleva encima sin saberlo.
Primer volumen de la saga «El Hijo del Halcón», la novela se estructura en veintitrés capítulos precedidos de un prólogo, e incluye mapas, un glosario de personajes y un apéndice de pesos, medidas, monedas, navíos y organización militar para quien quiera recorrer Astiria con el mapa desplegado. Recomendada a lectores de fantasía épica que disfruten de los mundos con reglas propias, las tramas dinásticas y los héroes que empiezan siendo cualquiera.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.