Un relato satírico e insomne sobre la pasión bibliófila llevada al extremo: un coleccionista es arrastrado por un demonio irónico a través de los muelles, las librerías de viejo y una subasta parisina, comprando contra su voluntad hasta…
Descargar
Un relato satírico e insomne sobre la pasión bibliófila llevada al extremo: un coleccionista es arrastrado por un demonio irónico a través de los muelles, las librerías de viejo y una subasta parisina, comprando contra su voluntad hasta arruinarse, en una pesadilla que mezcla humor negro y crítica literaria.
Charles Asselineau construye esta obra breve como un descenso alegórico a los infiernos, calcado con ironía del modelo dantesco, para retratar una manía muy concreta del París literario del siglo XIX: la del bibliófilo compulsivo. El narrador, tras una jornada aciaga, se acuesta pensando en visitar al día siguiente los muelles del Sena donde se venden libros de lance, y esa expectativa desencadena una pesadilla en la que un anciano enigmático —mitad demonio, mitad doble de sí mismo— se presenta en su habitación y lo arrastra a un recorrido nocturno por libreros, puestos callejeros y, finalmente, una sala de subastas. Allí, sin poder controlar su propia voz, el protagonista se ve obligado a pujar por libros que no desea, a encuadernarlos con lujo innecesario y a hundirse en una deuda cada vez más disparatada, mientras una concurrencia de libreros reales —nombrados con nombres y apodos reconocibles de la época— asiste divertida a su ruina. El texto alterna la anécdota fantástica con digresiones eruditas sobre el mundo de la bibliofilia: la rivalidad entre aficionados y libreros, la mitología de los hallazgos en los muelles, las cotizaciones de ediciones raras y el vocabulario propio de subastas y encuadernaciones. Asselineau, médico de formación reconvertido a crítico y bibliófilo él mismo, escribe desde dentro de esa pasión que describe, y acuña para ella el término ‘libricidad’, un neologismo que emparenta el deseo de poseer libros con el deseo carnal. La pesadilla se resuelve al despertar, cuando un amigo lo encuentra afiebrado tras haber dormido con la ventana abierta durante la tormenta: todo ha sido delirio, y su biblioteca permanece intacta. Con tono ligero y erudito a la vez, la obra funciona como una fábula moral disfrazada de anécdota de sobremesa, y como un documento de época sobre el ambiente de libreros, subastadores y coleccionistas del París decimonónico.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.