Biografía novelada de la infancia y adolescencia de Steve Jobs, desde la madrugada de 1955 en que una llamada telefónica ofrece a Clara y Paul Jobs un bebé recién nacido y rechazado, hasta los años en que aquel niño difícil descubre en la…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Biografía novelada de la infancia y adolescencia de Steve Jobs, desde la madrugada de 1955 en que una llamada telefónica ofrece a Clara y Paul Jobs un bebé recién nacido y rechazado, hasta los años en que aquel niño difícil descubre en la electrónica el fuego que lo definiría. Juan Brines reconstruye, con licencias dramáticas sobre hechos públicos, el pulso entre dos madres, un carácter indomable y una vocación que nadie supo prever.
Todo empieza con un teléfono que suena antes del amanecer. San Francisco, 24 de febrero de 1955: Clara y Paul Jobs, una pareja trabajadora sin fortuna ni títulos universitarios, llevan nueve años esperando ser padres. Al otro lado de la línea, una funcionaria de adopciones les ofrece un bebé nacido esa misma noche y descartado por otra familia. Deben decidir en minutos, sabiendo que la madre biológica exigía para su hijo un hogar acomodado y con estudios. Aceptan. Y con esa decisión irreversible comienza una historia que el autor cuenta como un pulso entre el amor y el miedo a perderlo.
El relato dedica sus primeros capítulos a esa disputa fundacional. Joanne, joven estudiante de artes separada de su hijo por la intransigencia de un padre que no toleró a un pretendiente extranjero, se arrepiente y va a los tribunales. Frente a ella, Clara, que ya no concibe la vida sin ese niño. El desenlace no llega por sentencia sino por un pacto: una promesa entre madres —parte de ella susurrada al oído, nunca revelada— de que Steve iría a la mejor universidad, costase lo que costase. Ese juramento queda suspendido sobre todo lo que viene después, como una deuda que el libro no deja olvidar.
Lo que sigue es el retrato de un niño difícil. Quisquilloso, explosivo, capaz de encerrarse horas en silencio o de estallar en berrinches ante cualquier orden. Brines no idealiza: muestra a unos padres agotados, a una madre que llega a rozar la duda impensable sobre si adoptarlo fue un error, y a un chico que a los siete años descubre por boca de una vecina que es adoptado y siente por primera vez un vacío que, según la tesis del libro, ya no lo abandonará nunca. Ese vacío —convertido aquí en motor íntimo— es la explicación que la obra propone para la inquietud posterior del personaje.
La segunda mitad del recorrido pertenece a los descubrimientos. Un viaje en auto con Paul por las carreteras del California de 1965 termina en una tienda de electrónica, frente a una máquina verde de veinte kilos que al niño le parece lo más hermoso del universo. Aparece Imogene “Teddy” Hill, la maestra que en lugar de disciplinarlo lo soborna con cinco dólares y caramelos por resolver problemas de matemáticas, y que descubre así que el aburrimiento —no la incapacidad— estaba detrás de las malas notas, las bromas pesadas y hasta las serpientes sueltas en el aula. Ella le regala un estuche de herramientas pagado de su propio sueldo, y con él llegan los circuitos, la radio familiar desarmada sin retorno, el club de exploradores de Hewlett-Packard y la certeza de que la electrónica era lo único que le quitaba el sueño.
Organizado en siete partes y veintinueve capítulos, con títulos que insisten en la imagen del dragón —criarlo, domarlo, perseguirlo, entrar en su cueva—, el libro avanza hacia la adolescencia, el garaje, los primeros socios y las decepciones que darán forma al personaje público. El autor advierte desde la primera página que ordenó los hechos conocidos con fines dramáticos, y esa honestidad define el pacto de lectura: no estamos ante una biografía documental sino ante una novela de formación construida sobre material real, incluidos fragmentos del discurso de Stanford de 2005 que abren cada sección como brújula. El resultado es menos la crónica de un genio que la pregunta por cómo se fabrica uno: qué mezcla de rechazo, terquedad, azar y adultos atentos convierte a un niño imposible en alguien decidido a dejar su huella en el universo.