En 1971, el historiador John Toland entrevista a Konrad Morgen, ex juez de instrucción de las SS que durante la Segunda Guerra Mundial investigó crímenes dentro de la organización nazi.
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En 1971, el historiador John Toland entrevista a Konrad Morgen, ex juez de instrucción de las SS que durante la Segunda Guerra Mundial investigó crímenes dentro de la organización nazi. Morgen explica cómo utilizó las propias leyes del Tercer Reich para procesar a oficiales por asesinato y corrupción, incluyendo comandantes de campos de concentración. Este libro relata los casos que investigó, cómo desafió a sus superiores y cómo logró llevar ante la justicia a algunos de los peores criminales de la Alemania nazi desde dentro del sistema.
En octubre de 1971, en una habitación de Fráncfort, el historiador John Toland entrevista a Konrad Morgen, ex juez de instrucción de las SS y actual abogado. Toland lo busca por un hecho extraordinario: Morgen es el único juez del Tercer Reich que investigó y enjuició exitosamente a criminales nazis durante la guerra, no después de ella. Sus investigaciones resultaron en fusilamiento de comandantes de campos de concentración.
Morgen explica su método estratégico. La Alemania nazi mantenía simultáneamente dos sistemas legales: uno normativo que prohibía formalmente el asesinato y otros delitos, y otro de prerrogativa donde Hitler y oficiales superiores actuaban sin restricciones legales. Morgen identificó una grieta crítica: cualquier asesinato no resultado de procesos legales normativos o de órdenes directas de Hitler era técnicamente ilegal y podía investigarse como crimen común. Utilizando este enfoque único, investigó la corrupción en las SS y fue más allá de sus atribuciones, acusando a oficiales de asesinato.
Su determinación le costó caro. Superiores en las SS se quejaron ante el Reichsführer Himmler, quien primero contempló encarcelarlo. Finalmente, lo degradó de rango y lo envió al Frente Oriental como soldado raso de la División Waffen SS Wiking. Pero después Himmler cambió de opinión, reconociendo que necesitaba sus habilidades investigadoras para resolver problemas de corrupción en los campos de concentración. Lo llamó de vuelta, le devolvió su rango anterior y continuó utilizando su talento.
Como resultado directo de sus investigaciones, dos comandantes de campos de concentración fueron fusilados antes del final de la guerra y arrestó a otros tres. También investigó a Rudolf Höss de Auschwitz y acumuló pruebas críticas sobre los crímenes de las SS. Este libro cuenta cómo un hombre, empleado por la máquina de exterminio más devastadora de la historia, utilizó el derecho y la integridad jurídica como armas para perseguir criminales desde adentro del sistema que perpetraba las peores atrocidades.
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