Un estudiante descubre en un museo de Cataluña una momia disecada de un bosquimano africano. Tras verla, se propone desentrañar la historia de aquel cuerpo anónimo: quién fue, cómo murió, por qué fue taxidermizado.
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Un estudiante descubre en un museo de Cataluña una momia disecada de un bosquimano africano. Tras verla, se propone desentrañar la historia de aquel cuerpo anónimo: quién fue, cómo murió, por qué fue taxidermizado. La novela rastrea un siglo de olvido colonial para restituir nombre y dignidad a quien fue reducido a objeto de museo.
En diciembre de 1983, un estudiante holandés llega a Banyoles, un pequeño pueblo de Cataluña, después de hacer autoestop por la región. Atraído por un grupo de colegialas que salen del recreo, descubre el museo Darder, una colección privada de animales disecados. En una vitrina encuentra lo inesperado: un cuerpo humano pequeño y oscuro, montado como un maniquí con un taparrabos de rafia. La placa lo identifica como un bosquimano del Kalahari.
El libro alterna entre dos tiempos. En 1983, el estudiante observa perplejo aquella momia y comienza a cuestionarse qué está viendo. Diez años después, en 1993, un equipo de nueve forenses realiza una autopsia meticulosa a ese mismo cuerpo. Descubren que bajo la piel curtida yace una arquitectura de hierro y paja: la columna vertebral fue reemplazada por dos barras de acero, y el cuerpo está relleno de paja como un maniquí. El análisis sugiere que murió alrededor de 1830, probablemente de neumonía. Pero el verdadero enigma no es cómo murió, sino cómo terminó disecado y expuesto como curiosidad durante más de un siglo.
La novela es una búsqueda de identidad en los márgenes del olvido. ¿Quién fue ese hombre? ¿Cómo llegó su cuerpo a una vitrina? ¿Quién decidió que merecía ser transformado en objeto? A través de documentos y testimonios, la investigación reconstruye una época de comercio de cuerpos humanos, de la fascinación occidental por lo exótico, de museos que coleccionaban personas como curiosidades. Es una historia sobre la cosificación colonialista, sobre cómo los imperios no solo conquistaban territorios sino también se apropiaban de los cuerpos de quienes consideraban inferiores. Es también una reflexión amarga sobre la inocencia de quien cree poder ayudar al mundo sin percatarse de que esos mundos han sido desgarrados durante siglos.