En El Nigromante, Nicolas y Perenelle Flamel han perdido el Codex y, con él, el hechizo que sostenía su inmortalidad: les quedan días de vida. Mientras la pareja regresa a la librería arrasada de San Francisco y decide pasar del escondite…
Descargar
En El Nigromante, Nicolas y Perenelle Flamel han perdido el Codex y, con él, el hechizo que sostenía su inmortalidad: les quedan días de vida. Mientras la pareja regresa a la librería arrasada de San Francisco y decide pasar del escondite al ataque, los mellizos Sophie y Josh intentan retomar una normalidad imposible en casa de su tía Agnes. La llegada de una desconocida de dientes vampíricos, idéntica a la guerrera Scathach, confirma que la tregua ha terminado y que el acontecimiento del Litha está cerca.
Todo empieza con una cuenta atrás. En las páginas de su diario, fechadas un martes de junio en San Francisco, Nicolas Flamel admite lo que ha evitado decir en voz alta: sin el Codex, el libro que cada mes le devolvía la juventud en su séptima página, ni él ni Perenelle sobrevivirán más de una o dos semanas. Seiscientos setenta y seis años de vida se le echan encima de golpe, y el Alquimista descubre, casi con sorpresa, que no quiere morir. Lo que le pesa no es el final, sino lo que deja detrás: su esposa, los mellizos de la leyenda y una guerra que nunca terminó de ganar.
Sophie y Josh Newman vuelven caminando a la casa victoriana de su tía Agnes, en Pacific Heights, con una coartada ensayada sobre un escape de gas y unos días en el desierto. Han pasado solo seis jornadas desde que salieron a trabajar, pero regresan cambiados por dentro y por fuera: ella domina ya tres de las Magias Elementales, él apenas una, aunque ha demostrado un valor que nadie esperaba. La discusión que arrastran no es sobre magia, sino sobre la verdad: si contarles a sus padres —arqueólogos convencidos de una historia del mundo que ahora saben incompleta— que todo aquello en lo que han trabajado se sostiene sobre un relato falso. Esa misma pregunta, la de cuánta verdad se puede sostener, atraviesa la novela entera y alcanza también a los Flamel, obligados a confesar a los mellizos las partes de su pasado que preferían enterrar.
La amenaza no espera. Perenelle ha encerrado a Maquiavelo en Alcatraz, la isla donde duermen los monstruos que los Oscuros Inmemoriales podrían soltar sobre una ciudad humana, pero nadie cree que la Roca retenga mucho tiempo al inmortal italiano. Scathach y Juana de Arco han desaparecido en el tránsito de una línea telúrica saboteada y todo apunta a que han sido arrojadas a otra época. Y ante la puerta de la tía Agnes se detiene una limusina negra: de ella baja Aoife de las Sombras, hermana gemela de Scathach, con una fotografía sepia fechada en 1914, un chófer silencioso y una pregunta que no admite negativa. Los recuerdos heredados de la Bruja de Endor le advierten a Sophie que esta mujer es más peligrosa que su hermana; la advertencia llega tarde.
Michael Scott construye aquí una entrega de ritmo cerrado, medida casi hora a hora en apenas dos días de junio, en la que el mito y la geografía real de San Francisco se solapan sin costuras. Alquimistas, vampiros, inmortales y dioses caídos comparten escenario con cafeterías, librerías de segunda mano y llamadas telefónicas incómodas a los padres. Es una novela sobre la lealtad entre hermanos, sobre el precio de las mentiras necesarias y sobre lo que decide hacer alguien que ya no tiene nada que perder: dejar de huir con el libro y salir a buscar la pelea, justo cuando el acontecimiento del Litha se acerca y con él el regreso de los Oscuros Inmemoriales.