Novela que retrata los últimos días de la Guerra Civil española a través de un teniente que presencia el colapso del frente militar y la derrota inevitable.
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Novela que retrata los últimos días de la Guerra Civil española a través de un teniente que presencia el colapso del frente militar y la derrota inevitable. En paralelo, rememora momentos que definen su carácter: su relación con Antoñuco, un personaje que lo marcó profundamente, y su participación como abanderado en una marcha del pueblo para reclamar derechos sobre las aguas comunes. Una reflexión lírica sobre la impotencia, el destino, la libertad y la dignidad en tiempos de guerra.
En el ocaso de la Guerra Civil española, un teniente vive los últimos momentos de la contienda en un campamento. Despierto en la madrugada por Paquito, su enlace, recibe la noticia de que la guerra ha terminado. Los mandos han desaparecido, las tropas se dispersan hacia la sierra o los ríos, los fascistas establecen controles. Es el fin. Pero la novela no es solo este momento de derrota. Es una meditación sobre el destino y la impotencia, sobre cómo cada hombre cree ser libre pero está destinado a cumplir un papel que no eligió. El teniente recuerda a Antoñuco, un personaje que le enseñó que somos títeres en manos del destino, que nuestros gestos de rebelión ya estaban previstos, que somos dientes de león en manos de un dios juguetón que decide cuándo desmoronarnos. La novela también regresa al pasado próximo, a momentos anteriores a la derrota. Recuerda el teniente su infancia en Tajarja, un pueblo donde fue abanderado en una marcha de protesta contra el terrateniente Miguel Argüeso. El pueblo, bajo la dirección del alcalde y conmovido por la injusticia, marcha para reclamar sus derechos sobre las aguas comunes, esa arteria vital que irriga sus tierras. El joven Manolito va a la cabeza, portando la bandera, un símbolo de esperanza y dignidad, mientras el viento desata la tela contra su cuerpo. Es un momento de solidaridad colectiva, de rebelión pacífica. Pero cuando llegan al cortijo, la protesta se tuerce. Enriqueta «la Carnicera» asalta a don Miguel en un arrebato de violencia. Y Manolito, el joven abanderado, se percata entonces de que don Miguel no es un enemigo poderoso sino un anciano derrotado, un hombre quebrado. La injusticia, la violencia, la dignidad conculcada: todo sale a la luz en ese encuentro. La novela es una meditación sobre la libertad y el destino, sobre cómo los hombres creen actuar libremente pero están marcados por fuerzas que no controlan. Mientras el teniente contempla el colapso de su mundo, mientras ve desfilar a cuatrocientos milicianos desharrapados hacia la humillación y el aniquilamiento, piensa en estos momentos pasados, en lo que fue, en lo que pudo haber sido. Es una novela sobre la Guerra Civil, pero también sobre la condición humana.