Simon Templar, el Santo, se cruza en una carretera nocturna con Jill Trelawney, la enigmática cabecilla de los «Ángeles del Averno», y desde ese primer choque de miradas queda sellado un duelo de ingenio, orgullo y venganza entre el…
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Simon Templar, el Santo, se cruza en una carretera nocturna con Jill Trelawney, la enigmática cabecilla de los «Ángeles del Averno», y desde ese primer choque de miradas queda sellado un duelo de ingenio, orgullo y venganza entre el aventurero justiciero y la joven que ha declarado la guerra a Scotland Yard.
Una noche cualquiera, un automóvil de lujo se queda varado en una carretera solitaria y de sus sombras emerge un hombre que ya conoce de sobra a sus ocupantes: Jill Trelawney, hermosa y temida, acompañada de dos secuaces de dudosa catadura, Pinky Budd y Stephen Weald. El intruso es Simon Templar, conocido en el hampa y en la policía como el Santo, encargado extraoficialmente por Scotland Yard de dar caza a los «Ángeles del Averno», la banda que desde hace meses desafía a la ley con golpes espectaculares y fugas imposibles. Entre burlas, amenazas veladas y una tensión que roza la seducción, el Santo advierte a Jill que no siga adelante con sus planes contra un baile de la alta sociedad, y ella responde citándolo al día siguiente en su propio domicilio de Belgrave Street. Allí, en un segundo asalto de esgrima verbal, se revela el trasfondo de la cruzada de Jill: su padre, un subcomisario de policía, murió deshonrado por una acusación que ella considera una infamia, y desde entonces ha jurado hacer pagar al sistema que lo condenó, arrastrando tras de sí a una pandilla capaz de burlar a la propia Scotland Yard. Frente a ella, el Santo despliega su mezcla habitual de encanto insolente, astucia y desprecio por el peligro, dejando claro que ha empeñado su palabra en entregarla a la justicia en apenas tres semanas. Lo que comienza como una persecución se perfila como algo más complejo: un duelo entre dos figuras que se reconocen mutuamente como iguales, unidos por el mismo desprecio hacia las reglas y separados por bandos opuestos.