Un volumen que reúne los relatos médicos de William Carlos Williams, el poeta y pediatra de Rutherford, Nueva Jersey, precedido por una introducción del doctor Robert Coles que recuerda su amistad con el autor y explica cómo la práctica…
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Un volumen que reúne los relatos médicos de William Carlos Williams, el poeta y pediatra de Rutherford, Nueva Jersey, precedido por una introducción del doctor Robert Coles que recuerda su amistad con el autor y explica cómo la práctica clínica alimentó su escritura.
Esta obra reconstruye, a través de un prólogo memorialista y una selección de relatos, la doble vida de William Carlos Williams: médico de cabecera en los barrios obreros e inmigrantes del norte de Nueva Jersey durante la Depresión, y una de las voces más originales de la poesía estadounidense del siglo veinte. El texto introductorio, firmado por Robert Coles, evoca los encuentros personales con Williams cuando Coles era estudiante de medicina, y traza el modo en que la consulta diaria —los partos, las visitas a domicilio, las familias que apenas podían pagar sus honorarios— se convirtió en materia prima literaria. Lejos de presentar al médico como una figura idealizada, el libro subraya sus contradicciones: el orgullo y la fatiga, la impaciencia y la ternura, la lucidez para observar a los demás y la dificultad para observarse a sí mismo. Los relatos que siguen, protagonizados por médicos de ficción que hablan con la franqueza de quien ha visto de cerca el sufrimiento ajeno, retratan encuentros breves y decisivos entre paciente y terapeuta: escenas de desconcierto, error, humor involuntario y pequeñas revelaciones morales. Uno de los episodios centrales presenta a una mujer de temperamento extremo, epiléptica desde la infancia y diagnosticada de trastorno maniacodepresivo, que expone sin filtros su desconfianza hacia los médicos, su historia familiar marcada por la enfermedad mental y la muerte temprana de sus padres, su conversión religiosa por amor y sus creencias sobre la intuición y los presagios. El diálogo entre ella y el narrador —un médico que la escucha, la examina y trata de descifrar si sus síntomas físicos tienen origen orgánico o emocional— condensa el propósito general de la obra: mostrar cómo el ejercicio de la medicina, lejos de ser un oficio frío y técnico, es un espacio donde se juegan el poder, el miedo, la vanidad y la compasión de quienes curan y de quienes son curados. El conjunto compone así un retrato literario de la vocación médica visto desde dentro, tan atento a la anécdota clínica como a la introspección ética que ésta exige.
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