Crónica testimonial de los prisioneros aliados de la Fuerza Aérea recluidos en campos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, centrada en el liderazgo de Roger Bushell y en la obstinada maquinaria de túneles, falsificaciones y…
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Crónica testimonial de los prisioneros aliados de la Fuerza Aérea recluidos en campos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, centrada en el liderazgo de Roger Bushell y en la obstinada maquinaria de túneles, falsificaciones y disfraces que la 'Organización X' perfecciona campo tras campo hasta desembocar en el ambicioso plan de tres túneles simultáneos ideado en Stalag Luft III.
El relato arranca con la llegada de Roger Bushell, ex campeón de esquí convertido en jefe de escuadrilla derribado sobre Dunquerque, al campo de recepción de Dulag Luft. A su alrededor se dibuja una galería de personajes que compartirán con él años de cautiverio y una obsesión común: escapar. Están el comandante Harry Day, veterano de dos guerras; el mayor Johnny Dodge, apodado el ‘Burlador’, pariente de Churchill y fugitivo incorregible; los oficiales navales Fanshawe y Buckley; el irlandés Paddy Byrne; y más adelante el legendario Douglas Bader, piloto sin piernas que sigue combatiendo con prótesis. Desde las primeras barracas de Dulag Luft hasta los campos de Barth y Schubin, el grupo ensaya y perfecciona técnicas de fuga: túneles cavados a mano en la oscuridad, disfraces de deshollinador, evasiones ocultas entre cajones de carga, y el ingenioso método del ‘topo’ de Lamond, que permite avanzar bajo tierra sin necesidad de una excavación completa hasta la superficie. Cada logro se topa con un obstáculo alemán a la altura: hurones que rastrean el suelo, micrófonos enterrados junto a la alambrada, zanjas antitúneles. La narración detalla con precisión casi técnica cómo los prisioneros responden a cada contramedida —ejes verticales ocultos bajo túneles señuelo, bombas de aire artesanales, fábricas clandestinas de documentos y ropa civil— mientras registra también el costo humano: hambre crónica, accidentes bajo tierra, capturas, la desaparición sin rastro de Buckley y el fusilamiento de la familia checa que protegió a Bushell tras una de sus fugas más largas, ya en pleno territorio ocupado. El traslado final a Stalag Luft III, el ‘balneario de Goering’, cierra esta primera parte con la reunión de Bushell, Floody, Fanshawe y Ker-Ramsay en torno a un plan sin precedentes: excavar tres túneles principales a la vez y movilizar a quinientos hombres, apostando a que si los alemanes descubren uno o dos, el tercero llevará a la libertad.