En la ciudad provinciana de Vetusta, trasunto literario de Oviedo, una joven de espíritu inquieto y casada con un hombre mucho mayor que ella se debate entre el tedio de una vida sin horizontes, el fervor religioso que le ofrece su…
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En la ciudad provinciana de Vetusta, trasunto literario de Oviedo, una joven de espíritu inquieto y casada con un hombre mucho mayor que ella se debate entre el tedio de una vida sin horizontes, el fervor religioso que le ofrece su confesor y la seducción mundana de un conocido conquistador local. Clásico de la narrativa española del siglo XIX, el relato construye con minuciosidad e ironía el retrato de una sociedad pequeña donde el poder eclesiástico, las apariencias sociales y los deseos reprimidos chocan hasta desembocar en un desenlace de consecuencias irreversibles.
La acción transcurre en Vetusta, ciudad de provincias que funciona como microcosmos de la España de la Restauración, con su catedral, su casino, sus tertulias y su denso entramado de vigilancia mutua entre vecinos. En este escenario se mueve Ana Ozores, esposa del antiguo regente de la Audiencia, una mujer de origen noble, sensible e imaginativa, atrapada en un matrimonio sin pasión y en una existencia cotidiana que no logra colmar sus ansias de sentido y afecto. A su alrededor gravitan dos figuras que se disputan su voluntad: don Fermín de Pas, el Magistral de la catedral, hombre de enorme ascendiente espiritual y también de ambiciones y debilidades muy humanas, que ejerce sobre ella una influencia que oscila entre la dirección religiosa y el afecto posesivo; y don Álvaro Mesía, cacique local de modales seductores y reputación de conquistador, que representa la tentación mundana y el vacío moral disfrazado de elegancia. Alrededor de este triángulo se despliega una amplia galería de personajes secundarios —canónigos, beatas, señoras de la alta sociedad, empleados y comerciantes— cuya vida de chismes, ambiciones pequeñas y rituales sociales retrata con detalle satírico las costumbres de una capital de provincia. La novela avanza mostrando cómo la protagonista, oscilando entre la mística y la pasión, entre la culpa y el deseo de plenitud, va quedando cada vez más atrapada por las presiones cruzadas de la Iglesia y el mundo laico, hasta llegar a una crisis que revela con crudeza la hipocresía y los límites morales de la sociedad que la rodea. Con una prosa que combina la observación psicológica más fina con un humor corrosivo heredado de la tradición picaresca y cervantina, la obra ofrece tanto un estudio de caracteres como una crítica social de largo alcance, y se ha consolidado como una de las cumbres de la narrativa realista en lengua española.