«Las reinas del mar» es un relato autobiográfico y novelado en el que un escritor evoca, a bordo del Queen Mary, toda una vida de travesías por los océanos.
Descargar
«Las reinas del mar» es un relato autobiográfico y novelado en el que un escritor evoca, a bordo del Queen Mary, toda una vida de travesías por los océanos. A partir del diario de bitácora heredado de un tío de su esposa —capitán mercante que fue testigo del hundimiento del Titanic—, el narrador entrelaza el recuerdo de los grandes transatlánticos con su historia de amor con Sarah y con los paisajes de su infancia en Cádiz, para construir un homenaje a la libertad, al viaje y a la memoria.
Estructurado como un itinerario de veintiséis escalas —de «Huyendo de Ítaca» a «Noroeste rolando a Sudeste, fuerza 4»—, el libro se presenta como unas memorias que a ratos se deslizan hacia la novela y el presentimiento. El punto de partida es un camarote del Queen Mary, donde el narrador despierta junto a Sarah y, entre perfumes, carmines y recuerdos de una luna de miel en Darjeeling, retoma la lectura de un viejo manuscrito: el diario de navegación del comodoro Edward C. Melbourne, capitán mercante desde 1910 que vivió de cerca la tragedia del Titanic y surcó los mares en el Carpathia, el Andrea Doria y otras «reinas del mar» de época. Ese hallazgo casual en un desván se convierte en el germen del libro que el protagonista está escribiendo.
A partir de ahí, la narración se abre en abanico hacia la infancia del autor en un Cádiz de balcones, murallas y bibliotecas prohibidas, hacia sus años de aventurero y escritor errante por África, México, la India o el Mediterráneo, y hacia un catálogo afectivo de transatlánticos —el Queen Mary, el Andrea Doria, el Himalaya, el Arcadia, el France— cuyas siluetas, chimeneas y camarotes describe con la minucia de quien los dibujó de niño en sus cuadernos escolares. Se suman evocaciones literarias y personales: la lectura temprana de Salgari, Verne y Stevenson, un encuentro infantil con Nikos Kazantzakis en Antibes, la amistad con la figura de Saint-Exupéry a través del recuerdo compartido del liceo de Friburgo, y reflexiones sobre el mito de Ítaca como símbolo de una vida entendida como fuga permanente y no como regreso.
El libro está dedicado a Violeta, la nieta del autor, y a María Rosa, su esposa fallecida, cuya ausencia atraviesa el tono elegíaco de las primeras páginas y explica el motivo íntimo tras esta crónica de barcos, puertos y amores: un ajuste de cuentas con la memoria escrito, según confiesa el propio narrador, con la sospecha de estar componiendo su último libro.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.