Un relaciones públicas contratado para relanzar un casino instalado en una vieja mansión rural descubre, en el cementerio abandonado de la finca, un pozo que emite quejidos y una cripta sellada tras la cual algo se mueve.
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Un relaciones públicas contratado para relanzar un casino instalado en una vieja mansión rural descubre, en el cementerio abandonado de la finca, un pozo que emite quejidos y una cripta sellada tras la cual algo se mueve. Entre los preparativos de la gran reapertura y su relación con una nueva croupier, empieza a intuir que el pasado de los Goriot, dueños del lugar, esconde algo que no figura en ningún expediente.
Dany Larralde, un experimentado relaciones públicas acostumbrado a los cócteles, los contactos de la jet-set y las conquistas fáciles, llega a un gran casino recién instalado en las dependencias de una antigua mansión señorial para encargarse, junto al director gerente Armando Benotti, de la reapertura del local y del trato con una clientela de altos vuelos. Antes de presentarse a su primera reunión, un paseo casi casual lo lleva hasta un rincón olvidado de la propiedad: un muro de piedra centenario, un pozo tapiado del que surge un sonido imposible de identificar y, tras un seto de cipreses perfectamente recortado, un pequeño cementerio sin cruces donde reposan generaciones de sirvientes fieles a la familia Goriot, propietaria de la finca. Allí se alza una cripta cerrada con un candado moderno, y al asomarse por su mirilla, Dany vive un instante que no consigue explicarse ni olvidar. De vuelta al mundo ordenado del casino, Benotti le encomienda no solo cuidar de los clientes sino también vigilar discretamente al personal, mientras Dany recoge en el aeropuerto a Armonía Hyman, una nueva croupier de belleza magnética e inteligencia despierta con la que enseguida se establece un juego de atracción y desconfianza mutua. En los días siguientes, mientras confecciona listas de invitados ilustres y maneja egos de banqueros, actores y jeques con mano maquiavélica, Dany no logra apartar de su cabeza lo ocurrido junto a la cripta. Un segundo paseo por el cementerio lo pone frente a Bernard, el jardinero de la finca, un hombre hosco y reservado que le habla del conde Goriot, dueño ausente que aún visita la mansión de tanto en tanto, y de una tradición que reserva ese camposanto a quienes han sido leales a la familia. Pero cuando Dany busca la ficha de Bernard entre el personal del casino, descubre que no existe registro alguno de él. Entre el glamour calculado de la alta sociedad y el silencio pétreo de un cementerio prohibido, la novela plantea el contraste entre dos mundos que conviven bajo el mismo techo: el casino que busca clientes de renombre y una mansión con secretos que el dinero no puede comprar ni explicar.